Según las previsiones de la NOAA, el fenómeno de El Niño podría ser especialmente intenso durante el otoño e invierno de 2026-2027, provocando cambios importantes en el clima de varias regiones de Estados Unidos.

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Los efectos no serían iguales en todos los parques. En Yosemite y la Sierra Nevada, se esperan más lluvias y nieve, lo que podría aumentar el caudal de ríos y cascadas, pero también generar inundaciones, deslizamientos y cierres de caminos.

En cambio, Yellowstone y Glacier podrían tener un invierno más cálido y seco, con menor acumulación de nieve. Esto podría afectar a la fauna, los ríos y las condiciones de acceso durante la temporada.

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En Florida y los Everglades, el fenómeno podría favorecer lluvias más frecuentes y elevar los niveles de agua, aunque también aumentaría el riesgo de tormentas e inundaciones.

Los científicos señalan que un El Niño fuerte puede modificar los riesgos de incendios: mientras las lluvias podrían reducirlos en algunas zonas del oeste y sur del país, el peligro podría aumentar en regiones del norte.

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Ante este escenario, las autoridades recomiendan a quienes planeen visitar los parques consultar los pronósticos y avisos oficiales, ya que las condiciones podrían cambiar rápidamente durante la temporada.