El empresario jamaiquino Max Higgins, conocido en Argentina por haber prometido la construcción de un gigantesco parque temático al que presentaba como el «Disney argentino», fue encontrado muerto en la vía pública en Libertad, localidad del partido bonaerense de Merlo, informó TN. Tenía 55 años y desde hacía tiempo vivía en situación de calle.
El cuerpo de Higgins fue localizado cerca de una parada de autobús, después de que vecinos advirtieran que permanecía inmóvil y no respiraba, detalló Minuto Uno. La Policía acudió al lugar y preservó la escena para el trabajo de los peritos.
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Las primeras revisiones no detectaron signos visibles de violencia ni indicios de intervención de terceros. La investigación quedó a cargo de la Fiscalía N.º 3 de Morón, que ordenó realizar una autopsia para establecer con precisión la causa del fallecimiento. La causa fue caratulada como ‘averiguación de causales de muerte’.
La historia de un impostor
Emile Maxim St. Patrick Higgins había llegado a Argentina en 2007 presentándose como un poderoso empresario del entretenimiento. Se autodenominaba el ‘Rey del Entretenimiento’ y adquirió notoriedad con ‘World Football Idol’, un ‘reality’ destinado a descubrir talentos futbolísticos que contó con la participación de figuras como Diego Maradona, Sergio Goycochea y Gabriel Batistuta.
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Pero su proyecto más ambicioso fue el anuncio de un enorme parque temático en la ciudad bonaerense de San Pedro, al que se conoció como el «Disney argentino». Higgins aseguraba que la iniciativa requeriría una inversión de 1.000 millones de dólares y prometía convertir la zona en un importante polo turístico. El emprendimiento nunca llegó a concretarse y Disney advirtió sobre el uso no autorizado de su marca.
En aquellos años, Higgins cultivaba una imagen de millonario excéntrico: se desplazaba en limusinas y helicópteros, tenía oficinas en el exclusivo barrio porteño de Puerto Madero y aparecía con una Lamborghini Diablo que posteriormente se supo que era prestada. También acostumbraba presentarse públicamente con capa y corona.
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Con el tiempo, aquella imagen comenzó a desmoronarse. Su entonces esposa, Sandra Zapata, sostuvo públicamente que la fortuna que exhibía no era real y lo vinculó con antecedentes por estafas mediante cheques sin fondos en EE.UU. e Inglaterra. A medida que sus proyectos fracasaron y se acumularon las denuncias, Higgins perdió el respaldo económico y social que había mostrado durante sus años de exposición mediática.
Sus últimos años contrastaron radicalmente con aquella vida. Higgins terminó durmiendo en las calles de Buenos Aires y posteriormente se instaló en Merlo, donde pedía dinero para alimentarse y seguía hablando de proyectos y negocios. Este martes fue encontrado sin vida en el mismo espacio público donde, según vecinos, se había instalado semanas atrás.

