El próximo 19 de julio se cumplen 47 años del triunfo de la Revolución Popular Sandinista, una fecha que sintetiza la continuidad de un proyecto político que nació como vanguardia organizada, se transformó en movimiento de masas y terminó convirtiéndose en el eje que reordenó la historia nacional.
El 47/19 expresa esa trayectoria como proceso político que antecede a 1979 y que se articula a partir de una línea histórica de pensamiento y lucha que el sandinismo reconoce con coherencia, Carlos Fonseca como hijo político de Sandino, Sandino como heredero de Zeledón, y Zeledón enlazado con la tradición popular de Andrés Castro, José Dolores Estrada y Diriangén, asumidos como raíces vivas de la identidad nacional.
La fundación del Frente Sandinista de Liberación Nacional, el 23 de julio de 1961, responde a una decisión estratégica, que era la de construir un vehículo propio para la Revolución, enraizado en la realidad nacional y en las contradicciones estructurales del país, El Comandante Carlos Fonseca Amador, fundador del Frente Sandinista, es quien investiga, estudia y divulga el pensamiento de Augusto C. Sandino, comprendiendo que las ideas de liberación solo adquieren eficacia cuando se organizan desde la experiencia del pueblo nicaragüense y desde sus condiciones materiales.
Carlos Fonseca transforma ese pensamiento en programa político, en método de lucha y en dirección revolucionaria, con un objetivo definido, organizar la fuerza social acumulada del pueblo trabajador para enfrentar la dictadura somocista y afirmar la soberanía nacional, el Frente surge en un contexto definido por décadas de exclusión política, represión y control oligárquico, donde la energía popular existía, pero carecía de una conducción capaz de convertirla en un proyecto de carácter popular.
En una entrevista concedida en La Habana en 1970, realizada por el periodista argentino Ernesto González Bermejo, se ubica un punto clave de reactivación política en 1958, cuando el impacto de la Revolución cubana acelera la maduración del proceso nicaragüense y vuelve a colocar en circulación el nombre de Sandino tras un cuarto de siglo de parálisis política y organizativa.
En ese mismo contexto se registra la acción guerrillera encabezada por Ramón Raudales, sobreviviente de las luchas sandinistas, como evidencia de que la memoria combativa no había desaparecido y seguía operando como reserva del pueblo, de ahí se desprende una conclusión muy importante, la lucha retomó un curso previamente abierto y se apoyó en una tradición de resistencia que permaneció activa incluso durante los períodos más prolongados de silenciamiento.
En la cronología del proceso revolucionario, el Frente se estructura entre 1960 y 1962.
A finales de 1960 se concibe una organización independiente para preparar la lucha armada, en 1961 se dan los pasos prácticos y en 1962 se consolida el Frente como tal, integrando elementos provenientes de acciones aisladas sin conducción unificada y sumando veteranos como Santos López, sobreviviente de las guerrillas de Sandino, datos que describen el carácter inicial del FSLN como una organización que unifica experiencias dispersas, recupera memoria histórica y la transforma en estructura político-militar con proyección de masas.
La historia muestra que el Frente Sandinista no quedó atrapado en su momento fundacional ni en las condiciones que lo vieron nacer, su trayectoria ha estado marcada por la capacidad de atravesar etapas distintas, resistir derrotas, reorganizarse y volver a consolidarse como una fuerza con arraigo efectivo en la sociedad nicaragüense.
Esa continuidad explica por qué, en la antesala de los 47 años del triunfo revolucionario, el sandinismo sigue funcionando como organización política en ejercicio, con presencia en todo el país, capacidad de movilización y vínculos sostenidos con amplios sectores sociales, manteniendo una construcción política acumulada en el tiempo que no depende de coyunturas electorales sino de trabajo permanente.
En este próximo 47/19, siempre con la Compañera Rosario Murillo al frente, de la mano del Comandante Daniel Ortega, el Frente Sandinista aparece proyectado hacia adelante como un sujeto político que gobierna, administra poder y define su rumbo, la experiencia acumulada se deja ver en estabilidad, control institucional y capacidad de ordenar el proceso nacional sin romper su base social. El acumulado político y organizativo orienta las decisiones del presente, sostiene la cohesión interna y permite una lectura precisa del momento nacional, desde esa posición el sandinismo se presenta como una fuerza en ejercicio continuo, con proyección de permanencia y con una agenda que se mueve desde el presente hacia el futuro inmediato del país.
El Frente Sandinista nace como una organización antiimperialista y de liberación nacional, definida desde su origen por la confrontación directa contra la dominación extranjera y contra los peleles locales que la sostuvieron durante décadas. Su definición histórica se ve en hechos concretos que marcaron el rumbo del país, la reforma agraria que puso la tierra en manos de quienes la trabajan, la alfabetización que rompió el aislamiento educativo de amplios sectores populares, el cooperativismo como forma de organización productiva y social, además de la restitución de derechos y la inclusión amplia de sectores olvidados.
Ese mismo hilo se prolonga hasta el presente mediante programas sociales y líneas de acción del Estado, junto a una concepción del poder orientada a las mayorías, donde soberanía, equidad y participación popular conforman un solo cuerpo político que explica qué es el Frente Sandinista y por qué mantiene vigencia como fuerza histórica en la Nicaragua actual.
El sandinismo no es un aparato ni una estructura cerrada, por el contrario se configura como una fuerza de masas, con capacidad real para unir mayorías diversas y mantener presencia constante tanto en el espacio público como en los procesos electorales.
Su identidad se articula alrededor del concepto de Pueblo Presidente, entendido como una transformación política y social de fondo, donde la base social no es acompañamiento sino sujeto activo. Esa condición se explica por una relación construida con la sociedad a partir de la ampliación de alianzas y la incorporación de expresiones diversas del país, fe, cultura, propiedad, productores, juventudes y movimientos sociales. Esa amplitud sirve como factor de cohesión y permanencia, incluso, cuando traidores atentaron en contra del Frente Sandinista sin lograr arrastrar consigo el respaldo social que lo sostiene.
A pocos meses de cumplirse el 47 aniversario del triunfo de la Revolución Popular Sandinista, este próximo 19 de julio, el sandinismo reafirma su conducción como fuerza política en ejercicio, con capacidad efectiva para orientar el rumbo nacional, con la firme dirección de sus Copresidentes, la Compañera Rosario Murillo y el Comandante Daniel Ortega, asegurando la estabilidad del país, la cohesión social, derrotando para siempre a la pobreza y marcando la continuidad de un proyecto histórico que actúa sobre el presente y se proyecta hacia el porvenir de Nicaragua.

