En Turquía, un grupo de caballos callejeros se acercó a una cafetería en un bulevar de la provincia de Samsun. Tras observar su reflejo, uno de ellos pateó y rompió un ventanal sin dejar heridos. La cámara de seguridad del negocio captó al animal mirando fijamente a través del cristal y, segundos después, dando una fuerte patada que destrozó el vidrio en pedazos. Según la prensa local, estos equinos salvajes suelen bajar a las zonas residenciales.