Georgina Rodríguez contrajo matrimonio hace apenas unos días con Cristiano Ronaldo, aunque ya tienen una familia más que consolidada desde hace un largo tiempo. No obstante, antes de vivir rodeada de lujo, la empresaria recordó algunas de las cosas que tuvo que hacer para salir adelante.

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La hispano-argentina nació en el pueblo de Jaca, un pequeño lugar ubicado en Huesca, España, y en una entrevista compartida por el portal Radio Mitre, nombró algunos de los lugares donde tuvo que trabajar cuando era joven.

Georgina Rodríguez habla de sus empleos antes de ser novia de Cristiano

“Mi hermana, mi madre y yo hemos sido una familia y siempre hemos estado super unidas”, indicó sobre sus allegadas. Rodríguez tenía el deseo de formarse académicamente, pero para costear los estudios debía trabajar y salir de su pueblo, algo con lo que su madre tuvo que ayudarla, aunque con muy poco. “Mi madre me dejó 100 euros para salir de mi pueblo“.

En ese proceso consiguió un trabajo que la ayudó a ahorrar para luego mudarse de Barbastro a Madrid, con la misión de estudiar Administración de Empresas. Allí consiguió trabajo en la Massimo Dutti, donde fue creciendo progresivamente su amor por la moda, algo que siempre le había gustado.

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“Dejé el currículum en Inditex y empecé en Massimo Dutti, pero paseaba a veces por la Milla de Oro y me encantaba ver los escaparates. Cuando entraba a una boutique de lujo, para mí era como entrar en un museo”, resaltó Rodríguez.

Entre su lista de empleos fuera de tiendas de ropa y de moda, Rodríguez manifestó que trabajó en hoteles y como niñera en Inglaterra.

A pesar de su fama, valora lo simple

Hoy en día, Rodríguez es una de las mujeres más famosas en el orbe de la moda y el comercio, siendo propietaria de empresas que van desde lo textil, lo estético e incluso hasta los bienes raíces; construyendo su propia fortuna más allá de lo que ha logrado junto al “Bicho”.

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Sin embargo, valora todo su proceso y asegura que puede disfrutar mucho de lo sencillo: “Yo he disfrutado igual de camarera en el restaurante de Graus poniendo menús de diez euros” y añadió que no confunde moda con ostentación: “Para mí, lujo también es irme al campo con una sábana a comerme un bocadillo de chorizo”, concluyó.