Rechazada por su bandada, una guacamaya azul y amarilla, una de las espectaculares aves que habitan Brasil, aprendió a hablar un nuevo idioma que le permitió ser aceptada por otra especie y formó una estable pareja durante cinco años, relata G1.
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El extraño y maravilloso suceso ha ocurrido en un milenario agujero en el estado brasileño de Mato Grosso, llamado Buraco das Araras. Hace alrededor de siete años llegó allí la guacamaya azul y amarilla a un territorio dominado por más de un centenar de guacamayos rojos.

Durante seis meses, las aves coloradas, animales muy territoriales, intentaron expulsarla, pero no se dio por vencida. La extraña aprendió el idioma de la otra especie y con el tiempo comenzó a emitir sonidos muy similares. Y así, poco a poco, dejó de ser considerada una extraña y empezaron a aceptar su presencia.
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Al cabo del tiempo, formó pareja con uno de los habitantes de la colonia y llevan juntos ya cinco años, puesto que los guacamayos son aves monógamas. Durante todo este tiempo se les ha podido ver volar, jugar y compartir juntas.

Hasta el momento no hay registro de que hayan tenido crías, algo que puede ser debido a la dificultad para reproducirse entre especies diferentes. Sin embargo, no parece que haya sido una circunstancia que hiciera mella en su relación.
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Entre más de cien aves rojas, la insólita pareja con uno de sus miembros azul y amarillo llama la atención y pone sobre la mesa la complejidad de la naturaleza y cómo a veces flexibiliza sus reglas.


