Con profundo respeto y cariño, las Asambleas de Dios realizaron un homenaje póstumo al reverendo Saturnino Cerrato Hogson, reconociendo sus 50 años de vida ministerial dedicados al servicio de Dios, la edificación de la iglesia y el bienestar espiritual de la comunidad nicaragüense.
Reconocimiento de líderes y autoridades
En reconocimiento del Gobierno de Nicaragua a la figura del reverendo Saturnino Cerrato, también estuvieron presentes la alcaldesa de Managua, Reyna Rueda; la ministra de la Familia, Adolescencia y Niñez (MIFAN), compañera Erika Vanessa Espinoza; la ministra de Educación (MINED), Mendy; Iván Lara, ministro Asesor para Políticas y Relaciones Internacionales de la República de Nicaragua; la compañera Maria Amelia Coronoel, ministra del Interior (MINT) y la compañera Johana Flores, ministra del Trabajo (MITRAB).

En su mensaje, la compañera Johana Flores, ministra del Trabajo, transmitió el abrazo fraterno y solidario de parte del Buen Gobierno.
“En nombre de nuestro Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, hoy acompañamos este encuentro en homenaje póstumo a nuestro hermano reverendo Saturnino Cerrato. Con mucho respeto, con mucho cariño hemos escuchado la sinopsis de su vida y trayectoria y a la luz de ese legado que dejó, en conjunto con el principio de los nicaragüenses, que somos un pueblo creyente, de fe, estamos seguros de que esta no es una despedida, ni un adiós, sino que es un hasta siempre”, expresó.
Legado espiritual
La ministra de la Familia, Erika Vanessa Espinoza, destacó que el legado del reverendo Cerrato vive en los corazones de quienes trabajaron y lo acompañaron.
“El que trabaja por los principios cristianos, por llevar la palabra de Dios, la enseñanza de las sagradas escrituras, está regando en tierra fértil y seguramente va a cosechar frutos prósperos en el pueblo de Nicaragua. Nicaragua es un pueblo creyente, de fe, y estamos convencidos de que el reverendo Cerrato va a continuar con cada uno de esos muchachos, de esas familias a quienes él acompañó, esa espiritualidad que forma parte de la vida cotidiana de nuestro pueblo y que merece que continúe en el corazón de los nicaragüenses”, mencionó.

En su mensaje, resaltó que sus enseñanzas y recuerdos que ha dejado, tanto para su familia biológica como espiritual, sean testimonio de esa vida que dejó entre quienes lo conocieron.
“Que su memoria nos invite a seguir fortaleciendo todos los valores y principios de nuestro Señor, el amor al prójimo, el respeto, la unidad, la solidaridad y todo aquello, enseñanzas y valores que el Señor nos dio para que seamos una comunidad que vivamos en paz, tranquilidad y seguridad, que tanta falta le hace al mundo y por eso toma mayor importancia, la labor de todos los pastores y pastoras y de todos los líderes religiosos de cualquiera denominación en seguir promoviendo el amor entre hermanos y que prevalezca ese principio de amarnos los unos y los otros, para que podamos ir sembrando esta tierra de paz y unidad, para que nos veamos como lo que somos, verdaderos hermanos”, señaló.

Palabras de la iglesia
El reverendo Pedro Pablo Rojas, superintendente nacional de las Asambleas de Dios y directivo de la Universidad Martín Lutero, recordó la vida de servicio del reverendo Cerrato.
“Hoy no solo recordamos a un pastor, sino a un siervo fiel, un líder espiritual, que durante 56 años de ministerio sembró fe, esperanza y principios en miles de corazones. Su vida fue un testimonio de integridad, servicio y amor por Dios y por su pueblo”, apuntó.
- También puedes leer: Encuentro de productores y productoras en el Jícaro
Destacó que la presencia de cada uno en este día refleja el impacto que el reverendo Cerrato dejó, no solamente en la iglesia, sino también en la sociedad y en la nación.
Programa del homenaje
El homenaje póstumo que se realizó en el auditorio de las Asambleas de Dios contó con un programa que inició con alabanzas, oración, seguido de la lectura de su biografía, culminando con la proyección de un vídeo que mostró los momentos más importantes de su vida y obra, marcada por la fidelidad, el compromiso y el amor por la obra del Señor.



