Europa enfrenta una temporada de incendios forestales cada vez más peligrosa. En Francia, un incendio registrado al oeste de Burdeos en julio arrasó en pocos días una superficie casi tres veces mayor que el promedio anual de áreas quemadas entre 2006 y 2025. Mientras tanto, en España, incendios cercanos a Madrid obligaron a evacuar a más de 300.000 personas.

Leer más: Más de 420 centros educativos en Venezuela han sido evaluados tras el doblete sísmico

Los expertos advierten que estos episodios no son hechos aislados. El cambio climático está aumentando la frecuencia de las condiciones que favorecen incendios extremos: temperaturas más altas, sequías prolongadas y vegetación más seca. Europa es el continente que más rápido se está calentando y se espera que el riesgo siga creciendo durante las próximas décadas.

Uno de los mayores peligros no está solo en las llamas, sino en el humo. La mayoría de las muertes relacionadas con incendios forestales se producen por la inhalación de partículas contaminantes que pueden viajar miles de kilómetros y afectar incluso a personas que viven lejos de las zonas quemadas.

Lee aquí: China concluye prueba inédita de sistema eléctrico de 400V en órbita

Investigaciones recientes estiman que las muertes asociadas al humo de incendios forestales podrían aumentar de unas 240.000 al año durante la década de 2010 hasta alrededor de 1,4 millones anuales a finales de este siglo si continúan las actuales tendencias climáticas.

Los incendios también se han vuelto más difíciles de controlar. Las autoridades recurren cada vez más a herramientas como satélites, drones y cooperación internacional para responder a emergencias, pero los especialistas señalan que combatir el fuego no es suficiente: la prevención será clave.

Puedes leer: Científicos descubre un fenómeno al observar colonias de cucarachas

Entre las medidas necesarias destacan una mejor gestión de los bosques, educación para reducir riesgos, preparación de viviendas y sistemas de alerta temprana. Aunque los incendios actuales no representan una “nueva normalidad” permanente, sí muestran que eventos antes considerados extremos ahora forman parte de un escenario climático más probable.

Quizás te interese: Bajo control el incendio en Landas, pero Francia continúa en alerta crítica

La combinación de calor, sequía y acumulación de vegetación seca plantea un desafío global: reducir las emisiones que aceleran el calentamiento y, al mismo tiempo, adaptar las sociedades para convivir con incendios más frecuentes e intensos.