Una organización criminal en Argentina se valió de personas en situación económica vulnerable o con medidas judiciales tras la excarcelación para obtener a cambio de dinero sus datos biométricos, que serían utilizados para una serie de operaciones de lavado de dinero.
En total, la red delictiva logró movilizar en un año 27.000 millones de pesos (equivalentes a 18 millones de dólares) por medio de billeteras virtuales, cuentas bancarias y plataformas financieras digitales. Al final, todo llegaba a un casino en línea ilegal.
Quizás te interese: El rostro femenino del crimen organizado y el lavado de dinero en Ecuador
Por este hecho fueron detenidas tres personas. Una de ellas es Albertina Mangini, secretaria de la Fiscalía de Cámaras, en la Oficina de Coordinación del Patronato de Liberados, un organismo estatal encargado de ayudar, guiar y supervisar a las personas que salen de la cárcel o que cumplen penas fuera de prisión, según Infoplatense.
Junto con Mangini, fueron capturados Mauro Perrota, en Mar del Plata e Ignacio Marchioni, en Quilmes.
La astuta captación
Mangini se encargaba de la captación de personas para la organización criminal. Las víctimas eran utilizadas como ‘mulas financieras’, refiere El Editor Platense.
Tambien puedes leer: China da un nuevo paso en su gran proyecto marítimo
Su trabajo en la Oficina de Coordinación del Patronato de Liberados fue clave para tener acceso a personas con vulnerabilidad económica o bajo tutela judicial, a las que les ofrecía hasta 80.000 pesos (unos 53 dólares) por el acceso a sus datos biométricos.
Por su presunta participación en esta red delictiva, a Mangini se le imputa de manera agravada, por ser funcionaria pública del Poder Judicial, asociación ilícita y defraudación por uso de datos digitales, además de lavado de activos.
¿Cómo era el modus operandi?
Los captados por la organización acudían un bar donde les escaneaban el iris, les hacían retratos y les pedían datos personales.
Lee más aquí: Asesina a sus tres hijos y asegura que una voz se lo ordenó
Con la información personal recogida por la estructura delincuencial, se abrían cuentas y billeteras virtuales a las que las víctimas no tenían ningún tipo de acceso.
Las grandes sumas de dinero que manejaban eran seccionadas en muchas transacciones pequeñas, lo que se conoce como ‘pitufeo’, para evitar que las operaciones fueran detectadas por las autoridades financieras. Todos estos recursos monetarios confluían en un casino online ilegal.
La investigación, que se extendió por varios meses, se hizo a través del cruce de reportes bancarios, direcciones IP y líneas telefónicas. Con estos datos se determinó que el grupo delictivo realizó operaciones entre 2023 y agosto de 2024.

