La noche del 2 de febrero de 1986, Anita Cobby regresaba a su casa en Blacktown, Sídney, después de cenar con dos compañeras de trabajo. Tenía 26 años y trabajaba como enfermera. Al llegar a la estación, intentó comunicarse con su padre para pedirle que fuera a buscarla, pero el teléfono público no funcionaba y tampoco consiguió un taxi.

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Decidió caminar los aproximadamente 30 minutos que la separaban de su casa. Fue durante ese trayecto cuando un automóvil robado se detuvo a su lado. Cinco hombres descendieron del vehículo, la secuestraron y se la llevaron por la fuerza.

Dos días después, un granjero encontró su cuerpo en un campo de Prospect. La investigación reveló la extrema violencia que había sufrido antes de ser asesinada.

Una noche que terminó en tragedia

Anita Lorraine Cobby había nacido en Sídney el 2 de noviembre de 1959. Era hija de Garry y Grace Lynch y, desde joven, se destacó por su elegancia. Incluso participó en concursos de belleza, pero decidió orientar su vida profesional hacia la enfermería.

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En 1982 se casó con John Cobby. Cuatro años después, la pareja atravesaba una separación y Anita había regresado a vivir con sus padres.

La noche del crimen había salido a cenar con sus compañeras y amigas Janice Lynch y Mareen “Molly” Morey, también enfermeras. Después de la cena, las tres fueron hasta la estación central de Sídney. Anita tomó el tren de las 20:58 con destino a Blacktown.

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Sus amigas no volverían a verla con vida.

Mientras Anita viajaba, John Travers, Michael Murdoch y los hermanos Michael, Gary y Leslie Murphy se encontraban juntos, consumiendo alcohol y drogas. Según la investigación, se movilizaban en un automóvil robado y habían decidido salir a buscar a una mujer para atacarla y robarle.

Alrededor de las 22:00, Anita llegó a Blacktown. Al no poder comunicarse con su padre y no encontrar transporte, emprendió el camino a pie.

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En Newton Road, el vehículo se detuvo. Dos de los hombres la sujetaron y la obligaron a subir. Unos vecinos escucharon sus gritos. Un adolescente intentó intervenir y llamó a la policía, mientras otro residente salió en busca del automóvil. Sin embargo, los agresores consiguieron escapar.

El hallazgo de Anita

Al día siguiente, sus padres denunciaron su desaparición. La familia comenzó una búsqueda desesperada y su exesposo también recorrió la zona intentando encontrarla.

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El 4 de febrero, un granjero descubrió el cuerpo de Anita en un campo de Prospect. El estado del cadáver evidenciaba la brutalidad del ataque.

La autopsia estableció que había sufrido numerosas lesiones y agresiones sexuales antes de morir. La causa de muerte fue una profunda herida en el cuello provocada con un cuchillo.

El crimen provocó una enorme conmoción en Australia. La violencia del asesinato y la edad de la víctima generaron una presión pública extraordinaria para encontrar a los responsables.

La investigación y las detenciones

La policía ofreció una recompensa de 50.000 dólares australianos, una suma extraordinaria para la época. Los investigadores comenzaron a seguir las pistas relacionadas con el automóvil robado y con personas que tenían antecedentes de delitos violentos.

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El avance decisivo llegó cuando una mujer cercana al grupo de sospechosos decidió colaborar con la investigación. Su ayuda permitió obtener una grabación secreta en la que John Travers realizaba declaraciones que lo vinculaban directamente con el crimen.

La evidencia permitió a los investigadores estrechar el cerco sobre los cinco integrantes del grupo.

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Travers, Murdoch y los tres hermanos Murphy fueron detenidos apenas 22 días después del asesinato.

El juicio

El juicio comenzó en 1987 y rápidamente se convirtió en uno de los procesos criminales más importantes de Australia.

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La indignación pública fue enorme. Durante las audiencias, cientos de personas se concentraron frente al tribunal y algunos manifestantes reclamaron incluso la reinstauración de la pena de muerte.

La Fiscalía presentó las pruebas obtenidas durante la investigación y sostuvo que los cinco hombres habían participado en el secuestro, las agresiones y el asesinato de Anita.

El 10 de junio de 1987, el jurado los declaró culpables.

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Los cinco fueron condenados a cadena perpetua, sin posibilidad de obtener la libertad condicional.

El caso había terminado judicialmente, pero sus consecuencias para la sociedad australiana apenas comenzaban.

El legado de Anita

La muerte de Anita Cobby se convirtió en un símbolo de la violencia contra las mujeres y provocó un intenso debate nacional sobre la seguridad, la violencia sexual y el tratamiento de las víctimas y sus familias.

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Para sus padres, Garry y Grace Lynch, la tragedia no terminó con la condena de los asesinos. Años después decidieron transformar su dolor en una iniciativa destinada a ayudar a otras familias.

En 1993, fundaron el Homicide Victims’ Support Group, una organización dedicada a brindar apoyo a personas que habían perdido a un familiar por un homicidio.

El trabajo de la familia Lynch contribuyó posteriormente al desarrollo de políticas y derechos para las víctimas de delitos en Nueva Gales del Sur.

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La historia de Anita Cobby quedó así ligada a una transformación más amplia: su asesinato expuso la vulnerabilidad de muchas mujeres y las deficiencias con las que las familias enfrentaban entonces un crimen violento.

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Anita tenía 26 años cuando fue asesinada. Lo que comenzó como una noche común de regreso a casa terminó convirtiéndose en uno de los casos criminales más recordados de Australia. Su nombre sobrevivió al crimen y quedó asociado, sobre todo, con la lucha de una familia que decidió convertir el dolor en ayuda para otras víctimas.