Incorporar fruta en el desayuno puede ayudar a mantener estables los niveles de glucosa, siempre que se elijan opciones enteras, ricas en fibra y de bajo índice glucémico. Especialistas y la American Diabetes Association recomiendan combinarlas con proteínas y grasas saludables para evitar picos de azúcar en sangre.
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Entre las frutas más recomendadas destacan los frutos rojos, como arándanos y frambuesas, por su alto contenido de fibra y antioxidantes; la manzana y la pera, que favorecen la saciedad; el kiwi, rico en vitaminas y fibra; y los cítricos, como el pomelo, por su bajo índice glucémico y aporte de vitamina C.

La banana también puede formar parte del desayuno por su contenido de potasio y energía, aunque se aconseja consumirla con moderación, especialmente cuando está muy madura, ya que contiene una mayor cantidad de azúcares disponibles.
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Los expertos recomiendan consumir la fruta entera en lugar de jugos y acompañarla con alimentos como yogur natural, huevos, frutos secos, semillas o avena. Esta combinación favorece una absorción más lenta de la glucosa, prolonga la sensación de saciedad y contribuye a una mejor salud metabólica.


