La oruga procesionaria del roble, popularmente conocida como ‘la oruga del infierno’, está extendiéndose a nuevas zonas de Dinamarca, recogen medios locales. Las primeras alarmas se dieron en la ciudad de Odense, donde varios ciudadanos reportaron erupciones cutáneas intensas, y las autoridades temen que más personas en diferentes regiones del país puedan verse afectadas.

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La presencia de esta especie se ha confirmado en varias zonas del país, y también existe preocupación por su posible llegada a Jutlandia, en el norte del país. Además de Odense, se han dado reportes de la oruga en varias zonas de Copenhague y las ciudades de Kerteminde y Nyborg, así como en el municipio de Morso, lo que ha intensificado el debate sobre la necesidad de una respuesta nacional más contundente.

Según la Universidad de Copenhague, cada oruga contiene alrededor de 60.000 pelos urticantes capaces de causar escozor intenso, erupciones cutáneas y, en raras ocasiones, reacciones alérgicas graves. La institución explicó que la pupación (el proceso de transformación donde una larva de insecto pasa al estado de pupa, previo a alcanzar la madurez) tiene lugar entre finales de junio y mediados de julio, y que la fase pupal dura entre tres y cinco semanas.

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El ministro de Naturaleza y Bienestar Animal, Christian Rabjerg Madsen, aseguró que el Gobierno se toma el problema «muy en serio», e indicó que se había puesto en contacto con las autoridades competentes para brindar asistencia y orientación a los municipios. También anunció que, tras las vacaciones de verano, el Ejecutivo invitará a los partidos parlamentarios a una reunión informativa para analizar la situación y debatir futuras medidas contra la especie invasora.