La gimnasia acuática es una alternativa para mantenerse físicamente activo con menor impacto sobre las articulaciones. Los ejercicios aprovechan la resistencia del agua para trabajar músculos, mejorar la capacidad cardiovascular y desarrollar equilibrio y coordinación.
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Una de sus ventajas es que no es necesario saber nadar, ya que muchas rutinas se realizan en la parte poco profunda de la piscina, con los pies apoyados en el fondo.

Principales beneficios
Los ejercicios acuáticos permiten realizar un entrenamiento de cuerpo completo y pueden contribuir a:
Fortalecer diferentes grupos musculares.
Mejorar la resistencia y la condición cardiovascular.
Favorecer el equilibrio y la coordinación.
Disminuir el impacto sobre huesos y articulaciones.
Reducir algunas molestias musculares y articulares.
La intensidad puede adaptarse a las condiciones de cada persona. Por eso, también puede ser una opción para quienes están retomando progresivamente la actividad física después de una lesión, siempre siguiendo las recomendaciones de un profesional cuando sea necesario.
Cuatro ejercicios habituales
1. Trote en el agua
Con el agua aproximadamente a la altura del pecho, se marcha o trota en el mismo lugar mientras se alternan las rodillas y los brazos. Para aumentar la dificultad se puede incrementar la velocidad o utilizar pesas de espuma.
2. Saltos de tijera
Se parte con los pies juntos y los brazos a los costados. Luego se separan las piernas mientras los brazos suben y se vuelve a la posición inicial. El movimiento puede hacerse durante períodos cortos y aumentar gradualmente.
3. Patadas de bicicleta
Con la espalda apoyada en la pared de la piscina y sujetándose de los bordes, se elevan las piernas y se realiza un movimiento similar al pedaleo. La velocidad y amplitud de las piernas determinan la intensidad.
4. Puñetazos alternos
Con el agua a la altura del pecho y las rodillas ligeramente flexionadas, se extiende un brazo hacia adelante y luego el otro, manteniéndolos bajo el agua. La resistencia puede aumentarse con guantes acuáticos o pesas de espuma.
Cómo empezar
Una clase suele incluir calentamiento, ejercicios principales y una etapa final de recuperación. Para quienes comienzan, se recomienda aumentar la duración y la intensidad de manera progresiva.
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También es importante mantenerse hidratado y detener la actividad si aparece dolor, mareo o dificultad para respirar. La gimnasia acuática puede ser una forma práctica de ejercitarse aprovechando la resistencia del agua y reduciendo el impacto que producen algunos ejercicios realizados en tierra.


