La médula ósea es el tejido que se encuentra dentro de los huesos y que produce constantemente glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas, esenciales para transportar oxígeno, combatir infecciones y detener hemorragias.
Leer más: ¿Por qué no desaparece el acné? La alimentación podría ser un factor
Con el paso de los años, parte de la médula activa se transforma naturalmente en tejido graso. Sin embargo, cuando la producción de células sanguíneas se altera, pueden aparecer cansancio persistente, infecciones frecuentes, falta de aire, moretones o sangrados inexplicables.

El hemograma suele ser el primer estudio para detectar posibles alteraciones. Si es necesario, los médicos pueden recurrir a una biopsia de médula ósea u otras pruebas para determinar la causa.
Lee aquí: La señal que podría anticipar la demencia
Los problemas de médula pueden estar relacionados con leucemias, linfomas, trastornos hereditarios, infecciones, medicamentos o alteraciones del sistema inmunitario. El tratamiento depende del diagnóstico y puede incluir medicamentos, transfusiones, quimioterapia o un trasplante de células madre.
En otras noticias: La razón por la que los tomates ya no saben igual
Una alimentación equilibrada también es importante, ya que nutrientes como hierro, ácido fólico y vitamina B12 participan en la formación normal de las células sanguíneas.


