Sola, enferma y congelada. Así encontraron a la pequeña Dynka (‘Meloncito’, en español) en una zona deshabitada de Osetia del Norte, Rusia. La osezna de tres meses fue abandonada y siguió a una persona que vio de milagro en busca de ayuda, pero cayó a un río y sufrió hipotermia. La rescataron en el último momento y la trasladaron a Moscú, donde voluntarios luchan por su vida.

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Los primeros exámenes médicos revelaron un cuadro preocupante: una fuerte infestación parasitaria, signos de inflamación sistemática y una condición general inestable debido a su bajo peso y episodios de apatía.

Aun así, Dynka muestra pequeños destellos de energía que llenan de esperanza a quienes la cuidan. Actualmente recibe tratamiento intensivo y será llevada a un parque de rehabilitación en las afueras de la capital rusa, donde comenzará su recuperación rodeada de cuidados y cariño.

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Su historia, frágil pero luminosa, ya ha conquistado a miles que siguen atentos a cada paso de su lucha por vivir.