Los nuevos tratamientos para la obesidad, como la tirzepatida, una molécula dual del grupo de los agonistas del receptor GLP-1, están cambiando la forma en que se aborda esta enfermedad. Sin embargo, especialistas advierten que el éxito no debe medirse únicamente por los kilos perdidos, sino por la capacidad de reducir grasa dañina y preservar la masa muscular.

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La tirzepatida actúa sobre mecanismos relacionados con la saciedad, el control de la glucosa y la regulación metabólica, lo que permite importantes reducciones de peso en muchos pacientes. Pero los médicos señalan que un tratamiento efectivo debe formar parte de un enfoque integral que incluya alimentación saludable, actividad física y seguimiento profesional.

Uno de los principales objetivos es disminuir la grasa visceral, aquella acumulada alrededor de los órganos y asociada con mayor riesgo de enfermedades como diabetes tipo 2, hipertensión y problemas cardiovasculares.

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La especialista Florencia Leinado explicó que perder peso no siempre significa mejorar la salud: “Lo importante es perder grasa visceral manteniendo la masa muscular”, ya que la pérdida de músculo puede afectar la longevidad y la capacidad física.

Los expertos también destacan que, al suspender estos medicamentos sin cambios de hábitos, muchos pacientes pueden recuperar el peso perdido. Por eso recomiendan acompañar la terapia con entrenamiento de fuerza, una dieta adecuada y controles médicos.

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La tirzepatida, comercializada como Mounjaro, se administra semanalmente bajo prescripción médica y está indicada para adultos con obesidad, sobrepeso asociado a problemas de salud o diabetes tipo 2.

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Aunque representa uno de los avances más importantes contra la obesidad, los especialistas coinciden en que no existe una solución única: el verdadero éxito del tratamiento está en mejorar la composición corporal y mantener los beneficios a largo plazo.