La Nicaragua Sandinista, Cristiana, Socialista y Solidaria llegó a la segunda mitad de 2026 con una economía robusta que suma cinco años consecutivos de crecimiento, después de cerrar 2025 con una expansión de 4.9% y registrar un crecimiento de 4.1% durante los primeros seis meses de 2026, dos cifras correspondientes a períodos diferentes, mientras las proyecciones mantienen una perspectiva favorable para el cierre anual. La producción, el comercio, los servicios, el consumo, la inversión y las exportaciones continúan generando ingresos y empleos aun en medio de las dificultades que atraviesa la economía internacional, la incertidumbre comercial y las variaciones en los precios internacionales de la energía. Frente a esas condiciones externas, Nicaragua conserva un desempeño favorable, con el desempleo dentro del rango previsto y una inflación que permanece bajo control, condiciones que han contribuido a sostener la estabilidad económica a lo largo de estos 19 años.
Entre enero y junio, el intercambio de Nicaragua con el mundo mostró su fortaleza, período en el que las ventas de productos nicaragüenses alcanzaron 5,132 millones de dólares, un aumento de 15.6% que significó una mayor entrada de recursos al país. Buena parte de esos ingresos llegó de la minería, el campo, la ganadería, la industria y la pesca, con el oro a la cabeza, seguido por el café y la carne, mientras el azúcar, los productos lácteos, la plata, el frijol, el maní y la langosta también encontraron compradores fuera de nuestras fronteras. Detrás de esas ventas está el trabajo de distintos sectores del país, que producen para los mercados internacionales y aportan mayores ingresos a la economía nicaragüense.
En el régimen de zona franca, las empresas vendieron menos fuera del país, pero esa baja fue compensada por las mayores ventas de otros productos nicaragüenses, que mantuvieron en crecimiento el intercambio de Nicaragua con el mundo y encontraron nuevas oportunidades en Centroamérica para productos agrícolas como el tomate, la chiltoma y el repollo, cuya demanda aumentó debido a las condiciones del clima que afectaron la producción en otros países de la región. Al mismo tiempo, dentro del país la construcción crecía con rapidez y llegó a registrar un aumento de 30.4% durante el segundo trimestre, impulsada tanto por la inversión pública como por la privada, que destinaron recursos a nuevas obras y generaron demanda de mano de obra, materiales, transporte y servicios, extendiendo los beneficios de la construcción hacia otras actividades económicas.
Por su parte, el comercio, los hoteles y restaurantes, el transporte, la telefonía, el internet, las comunicaciones y los servicios financieros también crecieron durante los primeros seis meses del año, manteniendo activas distintas ramas de la economía.
Al mismo tiempo, Nicaragua continuó llevando carreteras y energía eléctrica a más lugares del país, junto con inversiones destinadas a extender el agua potable y el alcantarillado sanitario mediante proyectos que cuentan, entre otras fuentes, con financiamiento del Banco Centroamericano de Integración Económica, trabajos que facilitan el traslado de las personas y las mercancías, acercan los servicios básicos a las familias y favorecen las labores de comercios y empresas en distintas partes del país.
Los negocios, las empresas y los servicios requieren trabajadores que diariamente mantienen sus labores, y durante este 2026 el desempleo se mantuvo entre lo previsto, tomando en cuenta el empleo formal, el trabajo por cuenta propia y los emprendimientos.
El dinero que generan las familias mediante el trabajo y que producen los establecimientos a través de sus actividades pasa también por los bancos, donde los depósitos superaron por primera vez los 300 mil millones de córdobas, mientras los préstamos continuaron aumentando y pusieron a disposición recursos que ayudan a las familias a cubrir sus necesidades, lo cual permiten a las empresas realizar nuevas inversiones y facilitan que las actividades económicas continúen desarrollándose.
Igualmente, la cartera de crédito mantuvo la mayoría de sus pagos al día y una mora baja, mientras la liquidez, la solvencia y la capitalización permanecieron por encima de los niveles exigidos. A estos resultados financieros se agregó la inversión extranjera directa, que continuó aportando capital al país, mientras sus flujos netos aumentaron ligeramente respecto al año anterior y las finanzas públicas registraron superávit durante los primeros meses del año, pese a las presiones que los precios internacionales de la energía ejercen sobre los costos internos.
A ese resultado de las finanzas públicas se suma el nivel alcanzado por las reservas internacionales, que actualmente rondan los 9,950 millones de dólares, una cifra histórica que fortalece la capacidad financiera del país para atender sus obligaciones y contar con recursos ante nuevas necesidades. Este nivel de ahorro brinda respaldo a la economía y mayores posibilidades para la inversión, mientras la estabilidad cambiaria se mantiene con un deslizamiento de cero por ciento anual del córdoba frente al dólar. Las condiciones climáticas también forman parte de los factores que pueden influir en la producción del país ante la posible llegada del fenómeno de El Niño, capaz de modificar el comportamiento de las lluvias y la temperatura de las aguas del mar, con algunas variaciones en la agricultura y la pesca. Estas condiciones forman parte de los desafíos que deberán atenderse durante los próximos meses, mientras la economía mantiene el buen ritmo alcanzado hasta ahora.
Con esas condiciones climáticas y externas todavía presentes, Nicaragua entra en los últimos meses del año y comienza a preparar su planificación presupuestaria para 2027, tomando como punto de partida los resultados alcanzados hasta ahora. Durante la gestión de la Copresidenta, Compañera Rosario Murillo, y del Copresidente, Comandante Daniel Ortega, la economía ha logrado mantener estabilidad y cinco años consecutivos de crecimiento, la producción ha generado ingresos y empleos, la inversión ha financiado nuevos proyectos y las finanzas públicas han conservado la capacidad para responder a las necesidades del pueblo. Los resultados expuestos a lo largo de este período respaldan esos avances y muestran una economía que continúa creciendo y dispone de condiciones para seguir desarrollándose frente a los desafíos internos y externos.
