NUEVA YORK – ESTADOS UNIDOS / Nicaragua reafirmó su solidaridad permanente con Palestina durante el debate trimestral del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, dedicado a la situación en Oriente Medio y la cuestión palestina, celebrado en la sede del organismo internacional en Nueva York.
La sesión fue presidida por la República Federal de Somalia y sirvió como un espacio de análisis político y humanitario sobre los acontecimientos recientes que afectan a la región, con especial énfasis en el prolongado conflicto que enfrenta al pueblo palestino.
En representación de Nicaragua, el Embajador Jaime Hermida Castillo, Representante Permanente ante Naciones Unidas y Vicepresidente del Comité para el Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino, intervino para reiterar la posición firme del país en defensa del derecho internacional y la autodeterminación.
PRACTICAS ILEGALES
Durante su intervención, el diplomático denunció el restablecimiento de asentamientos ilegales israelíes en Cisjordania ocupada, calificándolos como acciones coloniales que buscan fragmentar el territorio palestino y anular la viabilidad de un Estado independiente.
Señaló que estas prácticas erosionan la confianza en cualquier proceso de negociación que aspire a una solución justa y duradera, afectando directamente las legítimas aspiraciones del Pueblo Palestino a vivir en paz y soberanía.
Asimismo, expresó preocupación por las recientes leyes que despojan a la UNRWA de sus privilegios e inmunidades, subrayando el rol fundamental de esta agencia para salvar la vida de millones de refugiados palestinos.
SITUACIÓN CRÍTICA
El Embajador Hermida también rechazó la decisión de Israel de cancelar los permisos de operación a decenas de ONG internacionales, lo que limita gravemente la asistencia humanitaria en el territorio palestino ocupado.
Advirtió que estas medidas agravan la ya crítica situación humanitaria y profundizan el sufrimiento de la población civil, especialmente de mujeres, niñas y niños.
Finalmente, reiteró las obligaciones de Israel establecidas en la resolución de la Asamblea General de la ONU, aprobada el 12 de diciembre de 2025, que respalda la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia sobre su presencia y actividades en el territorio palestino ocupado.
Palabras integras del Embajador Jaime Hermida Castillo, Representante Permanente ante Naciones Unidas de Nicaragua:
Señor Presidente,
Distinguidos miembros del Consejo,
Señoras y señores,
Felicitamos a Somalia por su presidencia del Consejo de Seguridad durante el mes de enero.
También damos la bienvenida al Consejo a Bahréin, Colombia, la República Democrática del Congo, Letonia y Liberia.
Hoy, 28 de enero, cuando la comunidad internacional celebra por primera vez el Día Internacional de la Convivencia Pacífica, se nos recuerda que la convivencia no es un ideal abstracto, se construye, o se rompe, con decisiones concretas que se toman cada día sobre el terreno.
Se sustenta en los pilares del respeto al estado de derecho, a la dignidad humana y al derecho igualitario de los pueblos a vivir en seguridad y libertad.
En ese contexto, los acontecimientos que se han producido en el territorio palestino ocupado en los últimos tres meses son contrarios a la coexistencia pacífica y a los pilares en los que se sustenta.
La aprobación por parte de Israel, la potencia ocupante, de 19 nuevos asentamientos en la Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén Oriental, y el restablecimiento de asentamientos evacuados en 2005, constituyen otra grave violación masiva y representan un grave retroceso.
Estas acciones coloniales ilegales buscan abiertamente destruir la contigüidad del territorio palestino y excluir la posibilidad de un Estado palestino viable e independiente.
La expansión de los asentamientos no tiene validez jurídica.
Los asentamientos son ilegales, como ha dictaminado recientemente la Corte Internacional de Justicia, nuestro más alto tribunal.
Los asentamientos erosionan la confianza que aún queda en que las negociaciones puedan dar un resultado justo para el pueblo palestino.
Mientras tanto, la violencia de los colonos en la Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén Oriental, sigue intensificándose, aterrorizando a los civiles y a comunidades enteras.
El patrón es claro.
También lo es el impacto.
Miedo, desplazamiento y erosión constante de la vida cotidiana, coacción sistemática que causa un sufrimiento incalculable y socava el presente y el futuro.
La rendición de cuentas es esencial, pero inexistente bajo la ocupación ilegal de Israel.
Igualmente espantosas son las recientes medidas dirigidas contra la UNRWA.
Las leyes que despojan a la UNRWA de sus privilegios e inmunidades, permiten la incautación y destrucción de sus instalaciones y ordenan la suspensión de servicios esenciales son incompatibles con las obligaciones de Israel en virtud del derecho internacional, incluida la Carta de esta Organización.
La UNRWA no es un actor opcional.
Es un salvavidas para millones de refugiados palestinos.
Es un órgano subsidiario de la Asamblea General, cuyo mandato cuenta con el apoyo abrumador de la comunidad internacional como parte de la responsabilidad permanente de esta organización con respecto a la cuestión palestina, hasta que se resuelva de manera justa. La Corte Internacional de Justicia lo reafirmó claramente en su opinión consultiva.
Socavar su capacidad de funcionamiento agravará el sufrimiento humanitario y desestabilizará aún más una región ya de por sí frágil.
Mientras tanto, la situación humanitaria en Gaza se ha vuelto aún más desesperada.
Las lluvias invernales, las inundaciones y las temperaturas bajo cero están azotando los refugios improvisados y destruyendo las frágiles tiendas de campaña.
Cientos de miles de personas, toda una población de desplazados, están expuestas al frío extremo, privadas de refugio y sustento. Muchas ya han muerto, incluidos bebés y niños.
También nos preocupa profundamente y rechazamos la decisión de Israel de cancelar los permisos de decenas de ONG internacionales, impidiendo que continúen operando en el territorio palestino ocupado y privando aún más a la población de la asistencia que tanto necesita.
Restringir a los actores humanitarios que actúan con principios en un momento de necesidad apremiante en Gaza está convirtiendo, una vez más, una crisis humanitaria en una catástrofe aún mayor.
Señor Presidente,
El Comité de las Naciones Unidas para el Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino recuerda la resolución de la Asamblea General aprobada el 12 de diciembre de 2025, que apoya firmemente la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia sobre las obligaciones de Israel en relación con su presencia y sus actividades en el territorio palestino ocupado.
La resolución reafirma principios fundamentales que siguen siendo tan urgentes como siempre:
– la inadmisibilidad de la adquisición de territorio por la fuerza;
– la centralidad del derecho internacional;
– y la necesidad de una solución de dos Estados basada en las fronteras de 1967, con Jerusalén Oriental como capital del Estado de Palestina.
No se trata de eslóganes.
Son obligaciones.
Distinguidos miembros:
En este día dedicado a la coexistencia pacífica, el mensaje debe ser claro.
– La paz no puede coexistir con la anexión y la opresión.
– El acceso humanitario no puede coexistir con la obstrucción.
– Y la coexistencia misma no puede sobrevivir sin justicia y rendición de cuentas.
La elección que tienen ante ustedes no es complicada, es:
Defender la ley.
Proteger a los civiles.
Proteger Palestina.
Exigir la Paz que anhelamos, una Paz justa y duradera.
Si no lo hacen, la alternativa desastrosa es un futuro de sufrimiento humano y conflicto cada vez más agudos que ninguno de nosotros aceptará.
Gracias.
Palabras integras del Embajador Jaime Hermida Castillo, Representante Permanente ante Naciones Unidas de Nicaragua, versión ingles:
Mr. President,
Distinguished Council members,
Ladies and gentlemen,
I commend Somalia on its presidency of the Security Council for the month of January.
I also welcome Bahrain, Colombia, the Democratic Republic of the Congo, Latvia and Liberia to the Council.
Today, on 28 January, as the international community marks for the first time the International Day of Peaceful Coexistence, we are reminded that coexistence is not an abstract ideal.
It is built, or broken, by concrete choices made every day on the ground.
It rests on the pillars of respect for the rule of law, for human dignity, and for the equal right of peoples to live in safety and freedom.
Against that backdrop, developments in the Occupied Palestinian Territory over the past three months run counter to peaceful coexistence and the pillars on which it is sustained.
The approval by Israel, the occupying power, of 19 new settlements in the occupied West Bank, including East Jerusalem, including the re-establishment of settlements evacuated in 2005, constitutes yet another massive grave breach and represents a serious setback.
These illegal, colonial actions openly seek to destroy the contiguity of the Palestinian land and foreclose the possibility of a viable, independent Palestinian State.
Settlement expansion has no legal validity. Settlements are illegal, as most recently ruled by the International Court of Justice, our highest court.
Settlements erode any remaining trust that negotiations can deliver a just outcome for the Palestinian people.
Meanwhile, settler violence in the occupied West Bank, including East Jerusalem, continues to intensify, terrorizing civilians and entire communities.
The pattern is clear.
So is the impact.
Fear, displacement, and the steady erosion of daily life, systematic coercion causing untold misery undermining the present and future.
Accountability is essential but non-existent under Israel’s unlawful occupation.
Equally appalling are recent measures targeting UNRWA. Laws that strip UNRWA of its privileges and immunities, enable the seizure and destruction of its facilities, and mandate the termination of essential services are incompatible with Israel’s obligations under international law, including the Charter of this Organization.
UNRWA is not an optional actor. It is a lifeline for millions of Palestine refugees.
It is a subsidiary organ of the General Assembly, its mandate supported overwhelmingly by the international community as part of this organization’s permanent responsibility for the Palestine question until it is justly resolved.
The International Court of Justice clearly reaffirmed this in its advisory opinion.
Undermining its ability to function will deepen humanitarian suffering and furthermore destabilize an already fragile region. Meanwhile, the humanitarian situation in Gaza has grown even more desperate.
Winter rains, flooding, and freezing temperatures are battering makeshift shelters and destroying fragile tents.
Hundreds of thousands, an entire population of displaced people are exposed to extreme cold, deprived of shelters and sustenance.
Many have already died, including babies and children.
We are also gravely concerned and reject the decision by Israel to cancel the permits of dozens of international NGOs preventing their continued operation in the Occupied Palestinian Territory, further depriving the population of desperately needed assistance.
Restricting principled humanitarian actors at a time of overwhelming need in Gaza is turning a humanitarian crisis into a bigger catastrophe, yet again.
Mr. President,
The United Nations Committee on the Exercise of the Inalienable Rights of the Palestinian People recall the General Assembly resolution adopted on 12 December 2025 that gives strong support to the ICJ advisory opinion on the obligations of Israel regarding its presence and activities in the occupied Palestinian territory.
The resolution reaffirms core principles that remain as urgent as ever:
– the inadmissibility of the acquisition of territory by force;
– the centrality of international law;
– and, the necessity of a two-State solution based on the 1967 lines, with East Jerusalem as the capital of the State of Palestine.
These are not slogans.
They are ob-li-ga-tions.
Distinguished Members,
On this day dedicated to peaceful coexistence, the message should be clear.
– Peace cannot coexist with annexation and oppression.
– Humanitarian access cannot coexist with obstruction.
– And coexistence itself cannot survive without justice and accountability.
The choice before us is not complicated:
Uphold the law.
Protect civilians.
Protect Palestine.
Demand the peace we long for, one that is just and lasting.
If you do not, the disastrous alternative is a future of deepening human suffering and conflict that none of us will accept.
Thank you.

