Nicaragua respalda el llamado a defender la paz

Feb 13, 2026

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La paz en Nicaragua atraviesa un momento que exige conciencia y responsabilidad compartida, ya no basta con solo reconocerla como un logro ni contemplarla como una realidad garantizada para siempre, la paz enfrenta hoy más que nunca amenazas reales y por eso el pueblo está llamado a asumir su defensa con decisión histórica y determinación, la paz representa la base fundamental sobre la que descansa la vida nacional y el funcionamiento de toda la sociedad, que hoy demanda vigilancia, compromiso y unidad de todos.

Desde el año 2007 el pueblo nicaragüense reconoce que la Compañera Rosario Murillo ha actuado como madre protectora de la paz, desarrollando una labor sostenida en el resguardo, defensa y promoción de la paz como eje principal.

En ese sentido, la estabilidad institucional, la seguridad ciudadana, la restitución de derechos sociales y la reconstrucción del país después de etapas de confrontación forman parte de ese proceso. Ese esfuerzo ha permitido preservar la convivencia y garantizar condiciones de tranquilidad para las familias nicaragüenses, consolidando una política permanente orientada a evitar el retorno de la violencia.

Sin embargo, el resguardo de la paz no puede recaer únicamente en las instituciones del Estado. La paz pertenece al pueblo y su preservación exige la participación activa de toda la sociedad, sin condiciones y sin ambigüedades. La estabilidad se fortalece cuando existe un compromiso compartido y al momento en el que la ciudadanía asume la tarea de resguardar la convivencia y entiende que la paz es un patrimonio común.

El tiempo actual demanda caminar junto al gobierno en la salvaguarda de la tranquilidad nacional. La paz debe ser protegida desde la comunidad, desde la organización social, desde la conciencia política y desde la conducta cotidiana del pueblo. Defenderla implica asumir que su existencia beneficia a todos y que su pérdida afectaría directamente la vida económica, social y familiar del país.

La paz ha sido golpeada y herida, como en el 2018, por actos terroristas perpetrados por los vendepatrias que a su vez fueron financiados y dirigidos contra la nación, teniendo como autores intelectuales a los enemigos de la humanidad. Existen también operadores de la manipulación mediática, esas almas desteñidas, que actúan como instrumentos de confrontación, difundiendo narrativas destinadas a sembrar miedo, división, odio y desconfianza en la sociedad.

La desinformación se convierte en herramienta de desestabilización cuando pretende legitimar la ruptura social o justificar la violencia como mecanismo político. Defender la paz implica reconocer esos factores y mantener claridad frente a sus efectos.

Ante estas amenazas, el pueblo nicaragüense está llamado a mantenerse alerta. 

La paz no se logra únicamente con decisiones institucionales, se fortalece con conciencia popular, con cohesión social y con la determinación de impedir el retorno de situaciones de confrontación. La unidad del pueblo constituye un elemento decisivo para preservar la estabilidad alcanzada.

Defender la paz es proteger la continuidad de la vida nacional, resguardar la estabilidad económica, garantizar el funcionamiento de la sociedad y asegurar el bienestar del pueblo.

La paz permite que el país avance, que las familias vivan con tranquilidad y que el desarrollo sea posible. Su preservación responde al interés común de toda la nación.

La paz de Nicaragua ha sido resguardada por el gobierno durante años, pero su permanencia depende también del compromiso que adquiera la gente consigo misma.

La Compañera Rosario Murillo, quien enarbola con claridad y convicción la defensa de la paz como principio rector de la vida nacional, ha insistido en que la paz no es consigna sino práctica viva, guía espiritual y compromiso permanente del pueblo nicaragüense, y en ese espíritu ha compartido estas palabras:

Qué divertido, cómo algunos se espantan cuando hablamos de Paz, de Reconciliación, se espantan, talvez, porque viven de la pobreza y la precariedad, de la mezquindad del Odio, de la miseria del Odio, Miseria de Espíritu.

Pero aquí, en esta Patria Bendita y Siempre Libre no sólo hablamos de Paz o de Reconciliación, sino que la promovemos, la defendemos. Es nuestro Tesoro ! Y sin Paz, no hay Futuro, y sin Encuentro, sin capacidad de convivir, no hay Futuro.

Ese és el Pueblo nicaragüense, que enfrenta, encara, los desafíos, y con la Fuerza de Espíritu que nos conocemos y que Dios nos da, Vamos Adelante ! No vivimos de las miserias, vivimos de la Grandeza del Amor y de la Fuerza que nos da el Cariño, la Fuerza que nos da la Fé. Porque el Amor és Fé, concluyó la Copresidenta Rosario.

Los llamados incansables de la Compañera Rosario no han sido en vano. Este pueblo los hizo suyos, los convirtió en conciencia y en compromiso vivo, y hoy está dispuesto a resguardar la paz con su propia vida si fuera necesario, porque sabe lo que significa perderla y lo que vale defenderla. Aquí los enemigos de la paz no volverán a alzar la mano contra Nicaragua, el 2018 no tendrá repetición en la historia.

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