La historia contemporánea de las naciones alrededor del mundo demuestra que un ampliamente consensuado sentido humanista de la identidad nacional es absolutamente fundamental para afianzar el dinámico y democrático desarrollo socioeconómico de los pueblos. La identidad nacional promueve el amor patria, una firme conciencia soberana y un fuerte sentido de dignidad nacional que aseguran las victorias de los pueblos aun ante las amenazas más siniestros y los retos más difíciles. De lo contrario, las naciones vuelven vulnerables a todo tipo de traición, del abandono de valores y de entrega de los intereses nacionales, la subversión de la voluntad democrática y del sometimiento a las imposiciones extranjeras.
Alrededor del mundo hay muchos ejemplos de países donde las élites gobernantes sobreponen sus intereses por encima de las necesidades y aspiraciones de las familias de sus pueblos o donde los gobiernos se someten a las demandas y las intervenciones de los poderes imperialistas. Pero las clases vendepatrias casi siempre tienen que luchar contra la determinada voluntad de sus pueblos de afirmar quienes son y de donde vienen. La historia de América Latina y el Caribe ofrece muchos ejemplos de la sobrehumana valentía de los pueblos que defienden la memoria de sus luchas, su sentido de identidad nacional y sus aspiraciones históricas a la emancipación contra el miserable entreguismo de las élites traidoras.
En estos momentos, el pueblo cubano vuelve a demostrar cómo la identidad revolucionaria de su pueblo permite al país enfrentar una todavía mayor intensificación del genocida bloqueo norteamericano. En Venezuela, luego del violento secuestro del Presidente Nicolás Maduro y Primera Combatiente Cilia Flores, el gobierno y el pueblo enfrentan la compleja tarea de defender y sostener su soberana independencia ante la despiadada extorsión gangsteril de su petróleo por el régimen del presidente Donald Trump. Por contraste, en países como Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú sus élites gobernantes explotan la fachada de la democracia electoral para imponer la voluntad de sus amos extranjeros sobre el bienestar de sus poblaciones. Socavan la unidad popular, promueven la corrupción y la represión arbitraria y pervierten el patriótico sentido del Bien Común nacional.
Nicaragua
Una robusta identidad nacional siempre ha sido un recurso esencial para defender las legítimas aspiraciones de los pueblos a la vez que sostiene su resiliencia ante el incesante asalto de guerra psicológica dirigido a colonizar el imaginario de las poblaciones resistentes. En Nicaragua, el triunfo de la Revolución Popular Sandinista se logró precisamente por motivo de la determinación del pueblo de liberarse de una terrible dictadura y revertir la traición del asesinato del General Sandino y sus compañeros en 1934 bajo las órdenes del gobierno yanqui. El Triunfo de 1979 fue no solamente un momento de emancipación política y económica sino también un momento de revolución cultural, espiritual y afectiva que el Sandinismo ha logrado convertir en un proceso continuo de desarrollo del sentido de la identidad y de la dignidad nacional.
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Es un proceso que involucra todos los espacios y aspectos de la vida nacional desde los elementos más fundamentales como el idioma, el vestimiento y la gastronomía hasta las expresiones culturales, socioeconómicas y políticas más complejas. La primera fase de la Revolución Popular Sandinista enfatizó el anti-imperialismo político del legado de Sandino, pero lo que permitió al Frente Sandinista superar los 17 años de oscuridad y oscurantismo de los gobiernos neoliberales era su pleno compromiso integral con toda la herencia nacional tan completamente expresado en la lucha de Sandino. Desde enero 2007, los gobiernos del Comandante Daniel y la Compañera Rosario han confirmado y consolidado ese compromiso de manera ejemplar.
Como el poeta Jeremy Cerna ha notado, el Sandinismo “Es una identidad nacional que articula la memoria de resistencia indígena, la lucha antiimperialista, la espiritualidad popular y el proyecto revolucionario del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Es el resultado de un proceso histórico que ha sabido integrar la fe, la cultura y la justicia social…” Y como Xavier Díaz Lacayo ha afirmado, “La restitución y certificación de la verdadera independencia de nuestra población en la categoría de Nación permite hoy al Estado Revolucionario dignificar la trayectoria de sacrificio que históricamente hemos librado contra influencias externas negativas para conservar las estructura social y cultural originaria; con armonía, respeto, unidad indisoluble con la naturaleza y – sobre todo – el amor a todas las expresiones de vida.”
De hecho, las políticas del gobierno de Comandante Daniel y la Compañera Rosario arraigadas en la verdadera amor patria han facilitado la exploración y celebración de todas las facetas de la identidad nacional nicaragüense y su espiritualidad. Se ha reconocida la influencia esencial de la cosmovisión de los pueblos originarios y afrodescendientes, cómo ha sobrevivido el despiadado asalto cultural del colonialismo español y se ha sincretizado con la religión cristiana en muchas fiestas tradicionales desde el Palo de Mayo hasta La Purísima. La visión espiritual de Sandino cabe plena y naturalmente en la cosmovisión sincrética de la cultura nicaragüense, cuando escribió en su manifiesto Luz y Verdad que “el principio de todas las cosas es el Amor: o sea Dios. También se le puede llamar Padre Creador del Universo. La única hija del Amor, es la Justicia Divina.”
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Revolución y Cultura
Las reivindicaciones y afirmaciones revolucionarias de la cultura nicaragüense siguen el imperativo de lograr la democratización y la modernización inclusiva de la sociedad del país. A la par de la nueva infraestructura pública en todo el país se conserva y restaura la arquitectura tradicional de la era colonial. Van de la mano las iniciativas de moda de Nicaragua Diseña con la celebración del vestimento tradicional como los Huipiles. A la vez que se instalan los equipos médicos de última generación como las aceleradores lineales para el tratamiento del cáncer se promueve también de manera activa la medicina natural y prácticas curativas tradicionales.
Lejos de ser curiosidades turísticas, los bailes folclóricas, la música tradicional y expresiones culturales como las gigantonas son parte común de nuestras actividades políticas y sociales. De igual manera los diversos platos de la gastronomía en Nicaragua se disfrutan ampliamente y enfatizan los raíces populares en la vida nacional de los pueblos originarias y afrodescendientes, desde el rondón, los patíes y el pan de coco de la Costa Caribe hasta las güirilas con cuajada, los quesillos con tiste, nacatamales, vigorón, baho e indio viejo de los pueblos del Pacífico. Todas estas tradiciones se promueven de manera activa con la constante celebración de concursos, festivales y foros organizados por la red de Ciudades Creativas y todas las instituciones de la Comisión de la Economía Creativa.
El gobierno ha hecho posible que Nicaragua cuenta ahora con más 200 casas de Cultura y Creatividad, que promueven actividades y aprendizaje de música, baile y arte en todo el país. El amor a todas las expresiones culturales de Nicaragua, la interculturalidad, es parte integral de las modalidades educativas nacionales. El compañero Jhonny Hodgson, Delegado de la Presidencia para la Costa Caribe, ha notado como en Nicaragua, “Sentimos orgullosos de que se ha creado la Comisión Nacional de Interculturalidad donde está el CNU, el Ministerio de Educación, donde está el INATEC, y donde están los Gobiernos Regionales, para asegurar que el tema de la interculturalidad no sea un tema que uno comience a conocer cuando ya se convierte en adulto sino que desde niño, los niños comiencen a ver el tema de la Interculturalidad.”
Ningún otro movimiento político en la región ha tenido la visión y capacidad práctica que ha demostrado el Sandinismo para construir una cultura de amor patria tan rica en sus diversas expresiones. En estos meses de enero y febrero celebramos los grandes héroes nacionales Rubén Darío y Augusto C. Sandino no solamente por sus incomparables obras y gestas, sino por ser las figuras que sintetizan la cultura nicaragüense para el mundo entero. Como ha explicado el Comandante Daniel, “Darío y Sandino reivindicaban con orgullo el que por sus venas corriera la Sangre Indígena, y nos sentimos todos orgullosos de que por nuestras venas corra la Sangre Indígena.”
De hecho, en Nicaragua, todas y todos las destacados exponentes de la música, del baile y las artes plásticas, de la cerámica y artesanía, de la literatura y teatro, todas y todos se fusionan con las luchas de resistencia del pueblo para alcanzar su plena emancipación política, socio-económica, moral y espiritual de los siglos de la opresión colonial y neocolonial. El Sandinismo, liderado por el Comandante Daniel y la Compañera Rosario han creado las condiciones para garantizar la preservación, evolución y transformación de todas las expresiones de la cultura nacional y asegurar su transmisión a las nuevas generaciones para seguir profundizando la democratización revolucionaria de la sociedad del país.
Y la Compañera Rosario ha explicado la suma importancia para la identidad revolucionaria de Nicaragua de la visión del Comandante Carlos Fonseca cuando ella comentó un 8 de noviembre, aniversario de su tránsito a la inmortalidad, “Cuánto debemos a Carlos Fonseca por ese Pensamiento y esa Visión que hizo la síntesis que logró plasmar, en una idea infinita y en una práctica multiplicadora, la Identidad Nicaragüense, Identidad que és Pensamiento, Identidad que es Tradición, Identidad que, como dice Darío, és Vigor, és Gloria, son Victorias… Identidad que és Lucha Permanente, y no lucha insensata, no lucha inútil, lucha Permanente para construir un Porvenir como lo merecemos tod@s. Lucha Permanente para vivir, como debemos vivir : ¡Como Seres Humanos!

