El mito principal propagado de mala fe por las élites gobernantes occidentales es que una economía capitalista es más eficiente, más productiva y más democrática que una economía socialista. Su argumento típicamente señala la disolución del socialismo en el este de Europa hacia el fin del siglo pasado y lo compara con el supuesto éxito socioeconómico de las economías norteamericanas y de Europa occidental. De hecho, la realidad histórica es que la riqueza norteamericana y europea se lograba a base de siglos del esclavismo, de la conquista genocida y de las décadas subsiguientes del neocolonialismo que llevaron al apogeo del desarrollo imperialista del siglo pasado, lo cual ahora está en marcado declive.
Ahora el parasitario neoliberalismo financiero occidental es incapaz de responder ante la tremenda capacidad productiva y tecnológica eurasiática, especialmente de China y Rusia. A nivel interno, la historia occidental de los últimos cuarenta años de sus países ha sido de una despiadada guerra anti-democrática contra la clase obrera por medio de la desindustrialización y el deliberado subdesarrollo de la economía productiva por el sector financiero y una corrupta clase política comprada por la élite empresarial norteamericana y europea. Las economías norteamericanas y europeas tienen altos niveles de endeudamiento, inadecuada inversión productiva y bajo crecimiento económico.
La experiencia de una mayoría en constante aumento de la población occidental es de inadecuados ingresos para cubrir los cada vez más altos costos de vivienda, energía y transporte y cada vez menos acceso a una educación de calidad y una buena atención sanitaria. Para tener una idea de la alta relevancia económica de una atención sanitaria democrática y accesible, se calcula que el costo anual de la atención sanitaria para una familia típica estadounidense ha subido a más de US$35,000. Aun personas con un seguro de salud por medio de un empleo formal gastan más de US$5000 al año en la atención de salud. Una encuesta de 2024 descubrió que más de la mitad de adultos estadounidenses afirmaban tener dificultad para pagar sus costos de salud. El disfuncional sistema de salud norteamericana no responde a las necesidades de la población: se maneja para maximizar las ganancias de las empresas privadas del sector.
La economía revolucionaria Sandinista
Es instructivo tener en mente esta realidad de la historia contemporánea, del fracasado sistema ineficiente y anti-democrático del capitalismo occidental, para entender el significado y alcance de la exitosa política económica revolucionaria del gobierno Sandinista en Nicaragua. Cuando volvió al gobierno en enero 2007 en condiciones económicas altamente adversas a nivel interno y a nivel internacional, el gobierno del Comandante Daniel y la Compañera Rosario enfrentó el reto fundamental de recuperar la economía nacional destrozada durante 17 años de políticas neoliberales. Fiel al programa histórico del Frente Sandinista de Liberación nacional, priorizaron el desarrollo productivo de la economía nacional en todos los sentidos con el fin de generar la riqueza necesaria para asegurar el pleno desarrollo humano de las familias nicaragüenses.
Una medida socioeconómica fundamental en ese momento fue el decreto de la gratuidad de la educación y de la salud, lo cual tenía dos aspectos prácticos de vital importancia. Por un lado, ayudó a bajar el costo de la vida para la gran mayoría de las familias y democratizar su participación en la vida económica del país. Por otro lado, en el caso de la educación, fue un primer paso para garantizar una formación de la juventud que iba a asegurar una fuerza laboral de cada vez mayor capacidad técnica y profesional. En el caso de la salud, la democratización de la atención sanitaria garantizaba una progresiva disminución de las secuelas negativas para la productividad de la economía nacional provocadas por los problemas de salud de la población.
Así que es imposible exagerar la importancia para la productividad de la economía nacional de factores socioeconómicos que los análisis económicos convencionales tienden a subvalorar. Factores como la atención sanitaria gratuita, la educación gratuita desde preescolar hasta la universidad, el transporte público, el buen estado de la infraestructura de carreteras, puertos y aeropuertos, cada vez mayor acceso al agua y saneamiento, completa cobertura de energía eléctrica, un buen sistema de prevención ante desastres, un servicio eficiente de bomberos, un alto nivel de seguridad ciudadana, una eficaz conservación ambiental, todos estos factores, y otros más, son integrales para optimizar la producción nacional y la productividad de la población.
El alto nivel de coordinación de todos estos elementos en la política socioeconómica revolucionaria del gobierno del Comandante Daniel y la Compañera Rosario se refleja en los resultados económicos. Como nos explicó en 2023 el compañero Isidro Rivera del Ministerio de Agricultura reflexionando sobre los cambios desde 2007, “Cuando revisás la productividad en Nicaragua, ha cambiado, y eso que era una lucha muy fuerte… has tenido que cambiar las técnicas productivas, hay que incorporar métodos productivos que te dan mayores rendimientos, y sobre todo nuevas variedades, tecnologías, investigaciones que hemos desarrollado, y que seguimos desarrollando… todo eso ha permitido que la Agricultura tenga un crecimiento de 125%. El Sector Pecuario creció 85%”.
La inversión y la investigación han sido esenciales para asegurar que en años recientes la producción de los sectores agrícola, pecuario, silvicultura, pesca y acuicultura han avanzado con un ritmo global de entre 3% y 4% anual aun ante los desafíos del cambio climático. Para 2025 hubo un total de 38 centros de investigación agropecuaria y fincas de experimentación cuando en 2006 el país contaba con solo dos centros de investigación. Como declaró nuestro gobierno al Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola en Roma en 2024:
“Vivimos en un Mundo en constante cambio, con desafíos cada vez más complejos. Sin embargo, también estamos en una era de oportunidades sin precedentes, donde la innovación puede transformar la forma en que abordamos la Seguridad Alimentaria y desempeñar un papel revolucionario en el campo agrícola. Por ello, es crucial que abracemos la innovación como una herramienta esencial para transformar y fortalecer nuestros sistemas alimentarios, aprovechando la nueva frontera del conocimiento para mejorar la capacidad de los agricultores, permitiéndoles adaptarse y prosperar en un entorno cambiante, capacitándolos con prácticas modernas y sostenibles, promoviendo la investigación y técnicas agrícolas avanzadas”.
El ejemplo del sector de café resalta la importancia de un enfoque en el rendimiento de alta calidad. El compañero Eduardo Escobar de CONATRADEC comentó el año pasado, como “Además del área, además de la productividad, creo que hay un elemento muy importante es que estamos creciendo en Temas de Gestión de Calidad. Eso significa también que nuestros Productores, acompañados con el Sistema Nacional de Producción, Consumo y Comercio, están fortaleciendo sus prácticas innovadoras de cosechas, poscosechas, y lógicamente todo el acompañamiento productivo para ir mejorando la tasa.” Mientras en relación a la producción del frijol rojo, el MAG reportó en 2022 que se había duplicado el rendimiento por manzana en comparación con años anteriores lo cual ha permitido que los frijoles rojos hayan llegado a ser el cuarto producto de exportación más importante del país.
En otra entrevista el Ministro del MAG Isidro Rivera hizo una observación clave que explica la visión del Buen Gobierno Sandinista en relación al manejo de la economía, dijo “Los problemas que tiene el productor en su finca para su cultivo son nuestros problemas también, y eso se incorpora al Plan Nacional de Producción, Consumo y Comercio, porque son los retos que tenemos juntos nosotros para transformar la Agricultura». Así que existe una identificación completa entre el gobierno y el sector productivo la cual se expresa en el tema de la buena planificación para el Bien Común de todas las familias nicaragüenses.
El Plan Nacional de Producción, Consumo y Comercio para 2026-2027 explica la lógica de su actuación lo cual, “se constituye como un instrumento clave de articulación del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional (GRUN) para fortalecer el modelo productivo, creativo y emprendedor de las familias nicaragüenses. El Plan se encuentra alineado con el Plan Nacional de Lucha contra la Pobreza y para el Desarrollo Humano 2022–2026, estableciendo una ruta de trabajo nacional para garantizar la soberanía alimentaria y un crecimiento económico sostenido… continuará con el acompañamiento técnico directo, la transferencia tecnológica y el fortalecimiento de los modelos asociativos y creativos de las familias productoras”.
Esta visión de manejar la economía nacional como un complejo productivo dedicado a combatir la pobreza es verdaderamente revolucionaria y democrática. Como ha explicado el compañero Dr. Gustavo Porras en los encuentros sobre la propuesta de Reformas Constitucionales, la democracia es muchísimo más que un mero fútil ejercicio electoral periódico, “…nuestra Democracia no es la Democracia de una elección. Nuestra Democracia es la Democracia de una elección para garantizar seguir avanzando en la gratuidad y la calidad de la educación, seguir avanzando en la gratuidad y la calidad de la salud, seguir avanzando en la gratuidad y la calidad de las carreteras, seguir avanzando en la gratuidad y la calidad de la luz eléctrica, seguir avanzando en todos esos campos, en la merienda escolar, seguir avanzando en la gratuidad y en la calidad de la recreación del Pueblo, en los parques, en las instalaciones deportivas…”
La democracia revolucionaria de Nicaragua tiene una Copresidencia que identifica plenamente con su Pueblo, como expresa continuamente nuestro Copresidente Comandante Daniel por ejemplo cuando dijo, “El compromiso de las instituciones del gobierno, del Gobierno del Pueblo Presidente, es andar visitando a los productores, ¿para qué? Para que en la producción tengan un mayor y mejor rendimiento, capacitándoles, dándoles insumos, dándoles facilidades, para que las familias campesinas que están en la actividad productiva, los pequeños productores, que no tienen posibilidades de tener una productividad como un gran productor, un mediano productor, esos productores puedan mejorar su capacidad de producir maíz, de producir frijoles, de producir café, de producir hortalizas…”
De igual manera nuestra Copresidenta Compañera Rosario constantemente se preocupa por asegurar más y mayor desarrollo económico de las familias nicaragüenses a base de una visión emprendedora promovido por el Pueblo Presidente, por ejemplo cuando declara, “Nuevos Emprendimientos… Hemos generado en este mes 5,700 nuevos empleos con la apertura de 1,140 nuevos Emprendimientos en todo el País. Esta és la Economía Familiar, la Economía Solidaria, la Economía Activa, la Economía Creativa, Imaginativa, Economía Innovadora ! Estamos en todo el País, abriendo nuevas Empresas, Pequeñas Empresas, Pequeños Negocios, Medianos Negocios, servicios en general, y generando Trabajo y Paz !”.
