El bruxismo infantil consiste en rechinar o apretar los dientes de manera involuntaria, principalmente mientras el niño duerme. En muchos casos, los padres lo detectan al escuchar el sonido que producen los dientes al rozarse durante la noche.
Leer más: Inundaciones en Tailandia dejan al menos 20 fallecidos
De acuerdo con la American Academy of Pediatrics (AAP), este comportamiento es frecuente en bebés, niños pequeños y preescolares. Puede aparecer desde el primer año de vida y, en numerosos casos, desaparece de manera natural alrededor de los 6 años, sin provocar consecuencias importantes.

Sin embargo, cuando el rechinamiento es frecuente o intenso, es importante prestar atención a determinadas señales. El dolor en la mandíbula, el rostro o los oídos, los dolores de cabeza al despertar, la sensibilidad dental, el desgaste del esmalte o las grietas en los dientes son motivos para consultar con el pediatra y el odontopediatra. También se recomienda buscar orientación si el niño duerme mal o permanece cansado durante el día.
Te puede interesar: Jóvenes fueron atacados al recoger auto recién comprado
Las causas del bruxismo pueden ser diversas. Los cambios propios del desarrollo de los dientes, la salida de nuevas piezas, algunas molestias en la boca, problemas en la mordida o incluso un dolor de oído pueden favorecer su aparición. El estrés y la ansiedad también pueden influir, aunque rechinar los dientes por sí solo no significa que el menor tenga un problema emocional o de conducta.

El bruxismo también puede presentarse junto con algunas dificultades durante el sueño. Por ello, si el niño ronca habitualmente, respira por la boca mientras duerme, presenta pausas al respirar, se mueve constantemente durante la noche o despierta sin haber descansado bien, es conveniente realizar una evaluación médica.
Lee aquí: Masivo Deslizamiento de Tierra Arrasa una Montaña en Nepal
No todos los casos requieren tratamiento. Si no existe dolor, daño en los dientes ni alteraciones del sueño, los especialistas pueden recomendar simplemente observar su evolución durante los controles habituales. En cambio, si el problema continúa durante la niñez avanzada o la adolescencia, aumenta la importancia de revisar el estado de los dientes y de la mandíbula debido al riesgo de desgaste del esmalte y molestias en la articulación.

Para favorecer un mejor descanso, los padres pueden mantener horarios regulares para dormir, limitar el uso de pantallas antes de acostarse y establecer una rutina tranquila, como leer un libro, escuchar música suave o tomar un baño tibio. Los protectores bucales o férulas no deben utilizarse sin indicación profesional, ya que la dentición y la mordida de los niños todavía están en desarrollo.
Más noticias aquí: Cuba Señala a EE. UU. por Justificaciones de las Sanciones
En la mayoría de los casos, el bruxismo infantil puede ser una etapa pasajera. Aun así, cuando provoca dolor, afecta los dientes, altera el sueño o persiste durante varios años, requiere una valoración médica y odontológica.


