Una gran masa de agua cálida está cruzando el océano Pacífico y podría ser el primer indicio de la formación del fenómeno de El Niño en los próximos meses, según datos del satélite Sentinel-6 Michael Freilich, operado por la NASA y la Agencia Espacial Europea. La observación muestra una elevación anómala del nivel del mar frente a las costas de Sudamérica, asociada a la llegada de una onda Kelvin cálida, un patrón que suele preceder a estos eventos climáticos.
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El satélite, lanzado en 2020 dentro del programa Copernicus, ha detectado varias de estas ondas en lo que va de 2026, lo que sugiere una acumulación progresiva de agua más cálida en el Pacífico ecuatorial. Este tipo de señal indica que el océano está almacenando calor que, con el tiempo, puede alterar la circulación atmosférica global y modificar patrones de lluvia y temperatura en distintas regiones del planeta.
Impactos significativos
Según los investigadores de la NASA, el fenómeno aún se encuentra en una fase inicial, pero su evolución recuerda a los patrones observados antes de grandes eventos de El Niño en el pasado. Estas ondas de Kelvin se originan cuando cambian los vientos en el Pacífico occidental, desplazando el agua cálida hacia el este hasta alcanzar las costas de Sudamérica.
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Los expertos advierten que, pese a que la intensidad final del eventual fenómeno aún es incierta, incluso episodios moderados pueden provocar impactos significativos, como sequías, inundaciones y alteraciones en la actividad pesquera. En eventos más fuertes, los efectos pueden extenderse a escala global, afectando desde África hasta América del Norte.
El ciclo climático de El Niño suele alcanzar su punto máximo entre finales de año y comienzos del siguiente, por lo que los científicos seguirán monitoreando su evolución en los próximos meses para determinar su impacto potencial en el clima mundial.

