Las montañas rusas pueden superar los 160 kilómetros por hora y someter al cuerpo a aceleraciones, cambios bruscos de dirección y una intensa descarga de adrenalina. Para las personas con enfermedades cardíacas, esto plantea una duda importante: ¿puede una atracción de este tipo representar un riesgo para el corazón?
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Un estudio realizado por investigadores de la Escuela de Medicina de Yale analizó precisamente esta cuestión en adultos con miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad que provoca un engrosamiento del músculo cardíaco. Los resultados ofrecen algunas pistas, aunque los propios autores advierten que no permiten considerar seguras estas actividades para todos los pacientes.

La investigación reunió respuestas de 647 adultos con miocardiopatía hipertrófica. De ellos, 571 habían participado en al menos una actividad de alta adrenalina, como montañas rusas, parapente, paracaidismo, escalada o saltos con cuerda elástica.
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En total, se registraron más de 8.000 experiencias recreativas. Cerca de un tercio de los participantes informó síntomas leves, como mareos, náuseas o palpitaciones. Sin embargo, solo nueve personas (1,5%) reportaron un episodio considerado grave durante la actividad o dentro de la hora siguiente. Cuatro de esos casos ocurrieron después de subir a una montaña rusa.

¿Significa esto que las montañas rusas son peligrosas para el corazón?
No necesariamente. Los investigadores calificaron como muy bajo el riesgo observado por actividad, pero señalaron que el estudio tiene limitaciones importantes. Se basó en cuestionarios respondidos por los propios participantes y en sus recuerdos, por lo que no permite determinar con certeza si una actividad concreta provocó cada episodio.
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Además, el estudio no establece que todas las personas con una enfermedad cardíaca tengan el mismo nivel de riesgo. Factores como el tipo de enfermedad, los síntomas, los antecedentes médicos y la condición de cada paciente pueden cambiar considerablemente la recomendación.

Los especialistas también señalaron que existe poca información científica sobre la seguridad de las actividades de alta adrenalina en personas con determinadas enfermedades cardíacas. Por eso, las recomendaciones médicas pueden variar.
La recomendación más importante
Los resultados no deben interpretarse como una autorización general para subir a una montaña rusa si se tiene una enfermedad cardíaca. La decisión debe individualizarse y consultarse previamente con un cardiólogo, especialmente en personas con miocardiopatía hipertrófica u otras afecciones cardiovasculares.
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En otras palabras, la ciencia disponible sugiere que los episodios graves durante estas actividades son poco frecuentes en el grupo estudiado, pero el riesgo no puede considerarse igual para todas las personas. Antes de enfrentarse a una atracción de alta intensidad, la evaluación médica sigue siendo la medida más prudente.

