La epidemia de ébola declarada el pasado 15 de mayo en el este de la República Democrática del Congo (RDC) alcanzó un trágico hito al superar la barrera de los 9.000 casos confirmados, de acuerdo con el último informe del Ministerio de Salud congoleño con datos actualizados hasta el 12 de octubre.
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Las autoridades sanitarias confirmaron un total de 9.066 infecciones y 4.381 fallecimientos, lo que sitúa la tasa de letalidad en el 48,3%.
A pesar de la gravedad de las cifras, el informe destaca avances importantes en la atención médica y la recuperación de los pacientes. Hasta la fecha, 2.389 personas se han recuperado de la enfermedad, incluyendo 33 altas hospitalarias registradas en las últimas 24 horas, mientras que otros 895 pacientes permanecen bajo hospitalización o aislamiento. Además, la tasa de seguimiento de contactos se sitúa actualmente en un 79,5%.
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Sin embargo, el Ministerio de Salud advirtió que la transmisión comunitaria sigue siendo uno de los principales motivos de preocupación, ya que muchos pacientes llegan a los centros médicos de forma tardía, registrándose 88 nuevos casos confirmados en un solo día.
Las provincias orientales de Ituri y Kivu del Norte continúan siendo los territorios más golpeados del país, al concentrar 56 y 28 de los nuevos contagios diarios, respectivamente.
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En total, la epidemia ya afecta a 65 zonas de salud repartidas en siete de las 26 provincias de la RDC. Además de Ituri y Kivu del Norte, la crisis sanitaria se extiende por Tshopo (centro-norte), Bas-Uélé (norte), Haut-Uélé (noreste), Kivu del Sur (este) y Ubangi del Sur (noroeste).
Este brote, causado por la cepa Bundibugyo se ha convertido en el segundo más mortífero y contagioso de la historia a nivel global, superando al ocurrido en la misma región entre 2018 y 2020, aunque todavía se mantiene por debajo de la devastadora epidemia de África occidental de 2014-2016, que dejó unos 11.000 muertos y 28.000 contagios.
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La Organización Mundial de la Salud (OMS) trabaja en el desarrollo de dos nuevas vacunas que ya han iniciado ensayos clínicos de fase 1 en humanos demostrando seguridad, aunque su comercialización masiva podría tomar varios meses.

Paralelamente, la RDC puso en marcha a finales de agosto una campaña de inmunización con la vacuna Ervebo, diseñada originalmente para la variante Zaire, la cual ha mostrado indicios positivos de eficacia contra esta cepa en pruebas con animales.
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La epidemia se propagó inicialmente a la vecina Uganda, donde la OMS declaró oficialmente el fin del brote el pasado 26 de agosto tras contabilizar 20 contagios confirmados (15 de ellos importados desde la RDC, con un saldo de dos fallecidos). Asimismo, países como Kenia, Francia y los Países Bajos han detectado casos importados vinculados directamente a esta epidemia, aunque en sus territorios no ha sido necesario declarar un nuevo brote.
Las autoridades sanitarias insisten en la importancia de la detección temprana y el aislamiento rápido para frenar la cadena de contagios en las comunidades afectadas.
