Este 2 de febrero, al conmemorarse el centenario del natalicio del Cardenal Miguel Obando y Bravo, Prócer de la Paz y la Reconciliación, Nicaragua entera rinde homenaje a su legado de fe, esperanza, paz y servicio al pueblo.
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La figura del Cardenal Miguel permanece viva en la memoria histórica del país por su incansable labor en favor de la reconciliación nacional, la paz y la atención a los más necesitados, destacó Monseñor Eddy Montenegro, quien recordó los múltiples escenarios en los que el Cardenal desempeñó un papel determinante para el bienestar de la nación.
Monseñor Montenegro subrayó que, en momentos cruciales de la historia, Dios coloca a las personas indicadas para servir a la humanidad.
En Nicaragua, ese llamado recayó en el Cardenal Miguel, especialmente cuando asumió como Arzobispo de Managua durante el devastador terremoto, etapa que marcó profundamente su misión pastoral.
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“Fue ahí donde comenzó una labor cercana al pueblo: acompañar, animar con la palabra y trabajar incansablemente para impulsar la reconstrucción y la esperanza después del desastre”, expresó.
Un pastor al servicio de la reconciliación y la paz.
Como pastor de la Arquidiócesis de Managua y máxima autoridad de la Iglesia Católica en el país, el Cardenal Miguel asumió un liderazgo que trascendió lo religioso, promoviendo la reconciliación y la paz en los distintos momentos históricos que vivió Nicaragua.
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Monseñor Montenegro resaltó que el Cardenal siempre estuvo dispuesto al diálogo y al trabajo conjunto por el bien supremo de la paz, convencido de que un pueblo no puede desarrollarse sin voluntad, entendimiento y buenas intenciones de sus dirigentes.
En ese contexto, recordó el diálogo sostenido con el Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo, orientado a buscar equilibrio y entendimiento para consolidar los años de paz que ha vivido el país. “La historia de Nicaragua, como la de la humanidad, ha tenido altos y bajos, pero ese proceso ayudó a construir la paz que hoy se vive”, afirmó.
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Finalmente, destacó la vocación educativa del Cardenal Miguel, heredada de su formación salesiana, lo que lo llevó a concretar su sueño de fundar la Universidad Católica Redemptoris Mater (UNICA), con el propósito de formar académicamente, pero sobre todo de sembrar valores y evangelio en las nuevas generaciones.

