En medio de la escalada de tensiones en Oriente Medio, los gobiernos de China y Rusia reafirmaron sus vínculos bilaterales tras una reunión entre el canciller ruso Serguéi Lavrov y el presidente chino Xi Jinping, celebrada en Beijing.

El encuentro, celebrado este miércoles, forma parte de la agenda diplomática de Lavrov en Asia y tuvo como objetivo fortalecer la cooperación política y económica en un contexto marcado por conflictos regionales.

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Durante el diálogo, Lavrov destacó que las relaciones entre Moscú y Beijing “desempeñan un papel estabilizador en los asuntos mundiales”. Subrayó además que este tipo de reuniones constituyen un precedente necesario para promover el respeto mutuo y la sostenibilidad, relegando los conflictos y turbulencias a un segundo plano.

Previo a su encuentro con Xi, Lavrov sostuvo conversaciones con el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, en las que abordaron las consecuencias internacionales del conflicto entre la coalición israelo-estadounidense contra Irán, así como la crisis en Ucrania, según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores de China.

Las autoridades chinas y rusas coincidieron en que sus vínculos han contribuido a fortalecer la resiliencia global frente a los desafíos del mundo moderno, consolidando su papel como actores clave en la política internacional.

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Lavrov también denunció los intentos de desmantelar la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) con el fin de limitar la cooperación bilateral entre Moscú y Pekín, restringiéndola únicamente a bloques regionales.

La reunión en Beijing se interpreta como un paso más en la estrategia conjunta de ambos países para contrarrestar presiones externas y proyectar una agenda común en escenarios internacionales.

Fuente: teleSUR