Dentro de tu ecosistema vaginal hay bacterias (buenas) que protegen frente a infecciones. Sin embargo, algunos antibióticos de uso común pueden alterar ese balance, ya que al atacar bacterias perjudiciales terminan llevándose también a aquellas que son vitales para tu salud íntima.
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En su acción como fármacos, los antibióticos no distinguen entre bacterias “buenas” y “malas”, y cuando este equilibrio se rompe, pueden aparecer molestias como picazón, irritación o cambios en el flujo. Dichos síntomas están relacionados con infecciones como la candidiasis vaginal o la vaginosis bacteriana.
Qué antibióticos provocan infecciones vaginales
No todos los antibióticos tienen el mismo impacto, pero algunos han sido más asociados con alteraciones en la flora vaginal. Estos son los principales:
- clindamicina: se utiliza para tratar infecciones bacterianas y puede alterar significativamente el equilibrio vaginal.
- ampicilina: de amplio espectro, elimina tanto bacterias dañinas como beneficiosas.
- amoxicilina: muy común en infecciones respiratorias, también puede afectar la microbiota vaginal.
cefalosporinas: este grupo de antibióticos también puede favorecer desequilibrios si se utiliza por varios días.
Aunque no provocan infecciones de forma directa, crean las condiciones para que aparezcan.
Cómo actúan los antibióticos contra tu salud vaginal
Los antibióticos están diseñados para eliminar bacterias que provocan enfermedades. Sin embargo, también afectan a los lactobacilos, microorganismos esenciales que mantienen el pH vaginal en niveles adecuados y evitan el crecimiento de hongos y bacterias dañinas.
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“Cuando las bacterias saludables de la vagina se agotan o se erradican, pueden ocurrir infecciones oportunistas que causan vaginitis”, señala la doctora Shaida Molloy, ginecobstetra y ginecóloga, especialista en menopausia y medicina sexual de Banner Health.
Cuando estos microorganismos disminuyen, el entorno vaginal se vuelve más vulnerable. Esto permite que hongos como la Candida albicans se multipliquen, dando lugar a infecciones.
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Aunque no siempre es posible evitar este efecto secundario, sí hay medidas que pueden ayudar a reducir el riesgo. Una de ellas es incorporar alimentos ricos en probióticos, como el yogur, que contribuyen a restablecer el equilibrio de bacterias.
También existen suplementos diseñados para apoyar la salud vaginal. En cualquier caso, es importante no automedicarse y seguir siempre las indicaciones del médico.
