El número de víctimas mortales por la explosión registrada en una fábrica de fuegos artificiales en la provincia china de Hunan ascendió a 26 este martes, mientras que la cifra de heridos se mantiene en 61.
El siniestro ocurrió el lunes alrededor de las 16:43 hora local (08:43 GMT) en un taller de la empresa Huasheng, dedicada a la fabricación y exhibición de pirotecnia, ubicada en el municipio de Liuyang, bajo la jurisdicción de la capital provincial, Changsha.
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Durante una rueda de prensa, los responsables del operativo de rescate detallaron que se movilizaron más de 1.500 efectivos de los departamentos de bomberos, emergencias, seguridad pública y sanidad. Las autoridades confirmaron que las labores de búsqueda están “prácticamente completadas” y aseguraron que los niveles de contaminación del aire y el agua en la zona presentan indicadores “normales”.
«Estamos profundamente apenados y llenos de remordimiento” expresó ante los medios Chen Bozhang, alcalde de Changsha, al referirse sobre la tragedia.

El presidente de China, Xi Jinping, expresó que debían realizarse los máximos esfuerzos para buscar a las personas desaparecidas y el rescate a los heridos. La agencia Xinhua reportó que el responsable de la empresa ha sido detenido por la policía y que las causas del accidente se encuentran bajo investigación.
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Xi Jinping también instó a esclarecer lo antes posible las causas del suceso, ordenando “depurar responsabilidades con rigor”. El mandatario subrayó la necesidad de que todas las regiones aprendan la lección y refuercen estrictamente sus responsabilidades en materia de seguridad industrial.
Este incidente se suma a una serie de accidentes frecuentes en la industria pirotécnica del país asiático. Solo en febrero pasado, doce personas murieron por una explosión en una tienda de fuegos artificiales en la provincia de Hubei, y otras ocho fallecieron en un suceso similar en la provincia de Jiangsu, lo que ha renovado el debate sobre los protocolos de seguridad en este sector económico.

