Betty Wherry, una exdoradora vinculada a la familia real británica, alcanzó recientemente los 106 años de vida y compartió con la prensa local una reflexión sencilla sobre su longevidad: el trabajo constante. “El secreto para una vida larga y feliz es simplemente trabajar duro”, expresó, asegurando haber tenido una existencia “maravillosa”.
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Wherry celebró su cumpleaños en marzo en una residencia de ancianos en el condado de Nottingham, acompañada por familiares y seres queridos. Su historia está estrechamente ligada a la prestigiosa manufactura Royal Crown Derby, donde trabajó durante cinco décadas.
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Su vínculo con la empresa comenzó muy temprano. En 1934, a los 14 años, ingresó como aprendiz de doradora en esta histórica firma británica, reconocida por la producción de porcelana desde el siglo XVIII. En sus primeros años, trabajó jornadas de hasta 54 horas semanales y aprendió técnicas especializadas como el grabado al ácido y el detallado en oro.
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A lo largo de su carrera, participó en la elaboración de piezas conmemorativas para las coronaciones de Eduardo VIII y Jorge VI. Durante la Segunda Guerra Mundial fue trasladada temporalmente a la industria aeronáutica, donde colaboró en la fabricación de aviones, antes de regresar a Royal Crown Derby en 1945.
Su trayectoria profesional no se limitó al taller: también se desempeñó como conservadora de museo y escritora. En 2008 publicó sus memorias bajo el título Gold In My Veins: My Life As A Derby Gilder, donde relata su vida dedicada al arte del dorado en porcelana.

