A mediados del año pasado, el estreno del documental de la BBC Los asesinatos de los páramos: una búsqueda de justicia, dirigido por Duncan Staff, volvió a poner en el foco mediático el caso de Ian Brady y Myra Hindley. El interés se reactivó sobre todo por la situación de Keith Bennett, el único de sus seis víctimas cuyos restos aún no han sido encontrados.
Leer más: Confesión en TV terminó en tragedia: Asesinó a un conocido tres días después
El documental volvió a plantear la posibilidad de que existieran páginas perdidas de la autobiografía de Brady escrita en prisión, material que supuestamente podría contener información clave sobre el paradero del cuerpo. Sin embargo, esa parte final del manuscrito nunca apareció, a pesar de las especulaciones sobre su existencia y su posible relevancia para cerrar definitivamente el caso.

La investigación presentada también se apoya en archivos del teólogo Alan Keightley, quien mantuvo varias entrevistas con Brady en el hospital de Ashworth, además de documentos y fotografías conservadas por la defensa. Algunas de estas imágenes fueron tomadas en los páramos y, según se estableció con el tiempo, habrían sido usadas como referencia para ubicar los lugares donde fueron enterradas varias víctimas.
Te puede interesar: Ataque sicarial en Bello Antioquia deja una lideresa social muerta
Aún así, pese a estas pistas y a décadas de búsquedas, el destino de Keith Bennett sigue sin resolverse. Su caso permanece como el último gran enigma del llamado caso de los “asesinos del páramo”, y como una herida abierta para su familia y para la historia criminal del Reino Unido.



