La muerte de Yulixa Toloza en la ciudad de Bogotá luego de practicarse un procedimiento estético en una clínica no autorizada, puso en alerta a todo el país ante las crecientes denuncias de establecimientos clandestinos que estarían ofreciendo cirugías invasivas sin el menor rigo y sin contar con permisos sanitarios.
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De hecho, el departamento de Antioquia y en especial Medellín se ha convertido en el epicentro de denuncias sobre este tipo de locales que, hasta el momento, ha dejado un total de 17 personas fallecidas solo en esa zona.

En lo que va de 2026, se ha registrado una muerte en Medellín relacionada con estas intervenciones, una cifra que, aunque representa una reducción respecto a años anteriores, no detiene la alerta de las autoridades.
La víctima más reciente fue Carolina Merchán Jaramillo, una mujer de 30 años nacida en Sabaneta y que perdió la vida a las 5:43 p. m. del 28 de febrero, tras complicaciones sufridas durante una abdominoplastia con liposucción en un centro estético de la comuna 14 (El Poblado).
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Según los reportes judiciales, aunque los médicos intentaron reanimarla en el lugar, los esfuerzos fueron infructuosos ante las presuntas malas prácticas en la ejecución de la cirugía.
Durante 2025, cinco personas más fallecieron en Medellín luego de someterse a cirugías estéticas. Sin embargo, el 2024 fue uno de los años más críticos con once muertes reportadas por este tipo de procedimientos.

El registro de un solo deceso en 2026 muestra una disminución significativa, resultado de mayores controles y campañas de prevención. Sin embargo, la existencia de 379 casos de complicaciones adversas en los últimos dos años evidencia que los peligros persisten y que la vigilancia debe continuar.
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En los últimos dos años, la Seccional de Salud realizó 80 inspecciones en establecimientos dedicados a procedimientos estéticos, lo que derivó en el cierre de 64 de ellos por problemas de higiene, irregularidades en la habilitación y otras infracciones detectadas durante las visitas.

El motivo principal de estas clausuras es la detección de condiciones inadecuadas para garantizar la seguridad de los pacientes. Las inspecciones responden a tres canales: reportes de complicaciones o fallecimientos, denuncias sobre prácticas no autorizadas y visitas rutinarias para verificar el cumplimiento de la normativa.
La problemática no se limita a Antioquia. En Bogotá, solo en 2026 se realizaron 171 inspecciones y se clausuraron 16 centros por incumplimientos similares, según informó el secretario Gerson Bermont.
Procedimientos clandestinos
Uno de los mayores riesgos para la salud pública surge de los procedimientos realizados en viviendas particulares, donde la regulación es mínima o inexistente. La falta de controles y condiciones adecuadas en estos espacios pone en peligro la vida de uienes se someten a intervenciones fuera de los establecimientos autorizados.
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La abogada Lina Ochoa, representante legal de Blindaje Médico Quirúrgico, enfatizó que solo una IPS habilitada puede ofrecer servicios de cirugía plástica, estética y reconstructiva. Tener un local y equipos no basta: se trata de un servicio de salud que debe cumplir requisitos legales estrictos.
“Para prestar servicios de cirugía plástica, estética y reconstructiva no basta con tener un local, una camilla o equipos estéticos. Se trata de un verdadero servicio de salud y, por tanto, únicamente puede prestarse en una IPS (Institución Prestadora de Servicios de Salud) debidamente habilitada ante la autoridad sanitaria competente”, señaló la representante en diálogo con El Colombiano.Las autoridades invitan a la población a denunciar irregularidades en establecimientos estéticos a los canales oficiales, como el correo gestiondocumental@antioquia.gov.co y la línea 6044099000.

