China reafirmó su apoyo irrestricto a la salvaguarda de la soberanía, la seguridad y los intereses de desarrollo de Cuba. La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Mao Ning, afirmó que Beijing aboga siempre por el respeto a la integridad territorial de todas las naciones y subrayó la oposición de su país al uso o la amenaza del uso de la fuerza en las relaciones internacionales, rechazando cualquier injerencia en los asuntos internos bajo cualquier pretexto.
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Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, denunció la escalada agresiva de la Administración de los Estados Unidos contra la isla y solicitó la movilización de la comunidad internacional para impedir una catástrofe humanitaria frente al cerco energético, las amenazas militares y la manipulación política.

El diplomático calificó como un acto moralmente infame y legalmente arbitrario la instrucción de cargos penales contra el líder de la Revolución cubana, general de Ejército Raúl Castro Ruz.
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De igual manera, denunció que las restricciones petroleras equivalen a un bloqueo naval, configurándose como un acto de guerra y genocidio que podría derivar en una agresión militar directa.
Rodríguez advirtió ante el órgano multilateral que los altos funcionarios estadounidenses que ordenen o instiguen un ataque militar pasarán a la historia como criminales de guerra y autores de crímenes de lesa humanidad.
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Al realizar un llamado urgente a la solidaridad con la nación caribeña, el canciller exhortó a las Naciones Unidas a cumplir de forma efectiva su papel en el mantenimiento de la paz y enfatizó de manera categórica que el pueblo de Cuba combatirá hasta las últimas consecuencias en defensa de su Patria.
Por su parte, la organización pacifista estadounidense CodePink y senadores del Partido Demócrata denunciaron días previos que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, incrementa las tensiones con Cuba y amenaza con ejecutar una acción militar contra la isla caribeña.
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El grupo civil y los legisladores alertaron sobre el inminente peligro de un nuevo conflicto bélico y exigieron el cese inmediato de las medidas coercitivas unilaterales que atentan contra la soberanía y las condiciones de vida del pueblo cubano, rechazando la acusación del Departamento de Justicia estadounidense contra el líder cubano Raúl Castro, emitida en medio de un recrudecimiento del bloqueo económico.

Ante este panorama, los senadores demócratas Rubén Gallego, Tim Kaine y Adam Schiff presentaron formalmente una resolución de poderes de guerra para bloquear de manera explícita el uso de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos contra Cuba.
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Un comunicado oficial publicado por el legislador Gallego sostuvo que el uso del ejército para bloquear a la isla generó una crisis humanitaria interna y amenaza con derivar en un éxodo migratorio masivo, tras confirmarse órdenes directas al Comando Sur para elaborar planes de contingencia militar que incluyen el desplazamiento del portaviones Nimitz y su grupo de combate en el área del Caribe.
Gallego denunció que los índices de aprobación de Trump caen en picada, por lo que el mandatario busca inventar un pretexto para invadir y proyectar una imagen de dureza mientras mantiene las hostilidades en Irán.
Por su parte, los integrantes de la Cámara Alta descartaron que Cuba represente una amenaza significativa para la seguridad nacional de los Estados Unidos y recordaron que la Casa Blanca carece de la autoridad legal para atacar a una nación soberana sin la aprobación explícita del Congreso o sin demostrar un peligro inminente.
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Los senadores demócratas recalcaron que mantendrán el impulso a las iniciativas legislativas para sumar apoyo bipartidista y consolidar la oposición al uso de la fuerza militar contra Irán, Cuba y Venezuela, contrastando la actual agenda exterior de amenazas e intervencionismo de Trump con sus promesas de campaña electoral.
