Fabrice Sorlin, cabeza de una familia numerosa que se mudó de Francia a Rusia en 2015, obsequió a Vladímir Putin una estatua de la Virgen de Fátima después de que su esposa, Isabelle Sorlin, recibiera el título de ‘Madre Heroína’.
Inicialmente dirigiéndose en francés, el hombre pasó al idioma ruso. «Permítame entregarle solemnemente esta estatua, regalársela, señor presidente, y asegurarle que millones de católicos en todo el mundo se unen en oración con la Federación de Rusia. ¡La victoria será nuestra!«, dijo.
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El mandatario ruso entregó este 1 de junio condecoraciones estatales a padres de familias numerosas con motivo del Día Internacional de la Protección de la Infancia. Entre los galardonados se encuentra la familia Sorlin, que reside actualmente en Moscú y cuenta con diez hijos.

Persecución y reubicación a Rusia
El cabeza de familia había relatado anteriormente que tomó la decisión de mudarse al ver en Rusia un baluarte de los valores tradicionales y un espacio seguro para la crianza de sus hijos. Por su posición prorrusa y sus declaraciones contra la ideología LGBT*, Sorlin fue objeto de persecuciones y amenazas en su país de origen.
En 2024, todos los miembros de la familia obtuvieron la ciudadanía rusa por decreto de Putin.
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Antes de emigrar, Sorlin fue miembro del partido de derecha Agrupación Nacional (entonces llamado Frente Nacional). Posteriormente, fundó su propia organización política en Burdeos y, en 2008, creó una de las primeras asociaciones de apoyo a la amistad franco-rusa: la Alianza Francia-Europa-Rusia. «Como persona profundamente interesada en la historia, ya comprendía entonces que, para la paz en Europa, Francia y Rusia debían mantener buenas relaciones«, explicó en una entrevista.
Gracias a esa asociación, conoció al entonces líder del Partido Liberal Demócrata de Rusia, Vladímir Zhirinovski, durante una visita de este a Francia, quien lo invitó a la Duma Estatal en Moscú. Fue su primer viaje a Rusia, entre 2008 y 2009.

«Durante mi conversación con él, comprendí dos cosas importantes: Rusia defiende los valores tradicionales y aboga por un mundo multipolar, algo de lo que hoy todo el mundo habla, pero que entonces apenas se mencionaba», relató Sorlin. Tras el viaje, el hombre comenzó a sufrir persecución. «Perdí mi empleo, me amenazaron de muerte, lo que me obligó a mudarme a otra casa. Mi esposa estaba embarazada de nuestro cuarto hijo en ese momento. Fue una época difícil», recordó.
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«Por supuesto, resolví todos esos problemas y no tenía intención de irme de Francia. Pero cuando todo se calmó, mi esposa y yo pensamos: ¿por qué no mudarnos a Rusia? Esto no solo protegería a los niños de amenazas físicas, sino también morales«, concluyó.

