El Gobierno de Brasil sorprendió a todos con la propuesta de crear una zona de libre vuelo entre los países miembros del Mercado Común del Sur (Mercosur) y los Estados asociados.
La idea es que las rutas domésticas, que hasta ahora solo podían ser operadas por aerolíneas regionales, puedan competir con compañías de otros países de la región. Es decir, que una línea chilena, por ejemplo, pueda realizar vuelos dentro del propio Brasil.
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«Estamos presentando la propuesta de un Mercado Único del Mercosur para el transporte aéreo. Para septiembre, deberíamos tener una definición para que esto pueda comenzar a materializarse», afirmó esta semana el ministro de Puertos y Aeropuertos de Brasil, Tomé Franca.
Más competencia, vuelos más baratos
Franca destacó que la medida será beneficiosa para los ciudadanos, porque habrá «más opciones de vuelo, más conectividad, más competitividad». «Tenemos un resultado muy claro para todos: boletos más baratos, más destinos conectados y mejores servicios«, resumió.
La propuesta se encuentra en discusión con Argentina, Paraguay y Uruguay, y se incluye en el debate a los países asociados al bloque, como Chile y Perú.
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Los vuelos internos dentro de un país, que no requieren trámites adicionales de aduana y migraciones, hasta ahora estaban reservados tan solo para aerolíneas nacionales. Su aplicación a escala regional en Sudamérica hasta ahora no tiene precedentes.
Lo que Brasil propone tiene una referencia clara: el sistema de gestión del tráfico aéreo en la Unión Europea, donde las líneas aéreas operan rutas entre los distintos países sin distinción de su procedencia, con libertad comercial y regulatoria.
Si la iniciativa consigue salir adelante, las compañías aéreas de los países participantes podrán competir por rutas actualmente monopolio de operadores nacionales, lo que se espera que redunde en precios más bajos, entre otras cosas, por la previsible eliminación de tasas e impuestos con los que cargan las frecuencias internacionales.

Vuelos ‘low cost’ y gestión privada
Además, Franca señaló que la intención es atraer aerolíneas de bajo coste a Brasil, un modelo que ya impera en Europa y que da sus primeros pasos en Sudamérica. De hecho, dos grandes compañías de este tipo ya están implantadas en Chile.
«Para lograr esto, necesitamos trabajar en algunas regulaciones, reducir costos», explicó el ministro. De momento la iniciativa es tan solo una propuesta y requerirá de modificaciones legislativas tanto en Brasil como en cada país del bloque.
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El gigante suramericano tiene otros frentes abiertos en el sector aeroportuario. Así, el programa Ampliar está transfiriendo la administración de las terminales aéreas a empresas privadas mediante subastas, con el objetivo de atraer inversión y mejorar las infraestructuras.
En las últimas fechas se han incorporado 13 aeropuertos a contratos de concesión, de manera que el número de instalaciones adjudicada ha pasado de 59 a 72.
«Para finales de año, deberíamos incluir diez aeropuertos más, provenientes del Centro-Oeste, bajo la concesionaria que actualmente administra el aeropuerto internacional de Brasilia», apuntó el titular del ramo.
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La apuesta por la remodelación de la gestión del tráfico aéreo llega cuando hace apenas un mes entró en vigor el acuerdo de libre comercio entre Mercosur y la Unión Europea (UE), el pasado 1 de mayo.
La liberalización del espacio aéreo regional acompañaría a la integración comercial que supone ese acuerdo, facilitando el transporte de personas.

