Un equipo internacional de investigadores ha precisado la fecha y propósitos de un importante ritual inca realizado en la cima del volcán Llullaillaco, a más de 6.700 metros de altura en la frontera argentino-chilena, donde se hallaron las momias perfectamente conservadas de tres niños.

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Los menores formaron parte del capacocha, un ritual en el que se sacrificaban niños y jóvenes elegidos de distintas provincias considerados puros para honrar a las deidades, mantener el equilibrio cósmico y afirmar el control político sobre los territorios recién incorporados al Imperio inca. Las momias y ofrendas, descubiertas en 1999, se encuentran excepcionalmente preservadas gracias al frío extremo de la alta montaña.

sacrificios

Los científicos analizaron restos orgánicos de corta vida semillas de maíz, mandioca y hojas de coca, hallados junto a la Doncella de Llullaillaco, una joven de unos 14 años que ocupa la posición principal del entierro. Gracias a la combinación de datación por radiocarbono, análisis de isótopos y modelado cronológico, los investigadores precisaron que el ritual ocurrió entre 1462 y 1507 d. C., con mayor probabilidad entre 1489 y 1499 d. C. Con esto, acortaron en casi un siglo el margen de fechas de sacrificio proporcionadas anteriormente.

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Este período coincide con los reinados de Túpac Yupanqui y su hijo Huayna Cápac, los dos últimos grandes emperadores incas antes de la llegada de los españoles.

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Las plantas, traídas desde diversas regiones del vasto Tawantinsuyu —el Imperio inca, cuyo nombre significa ‘las cuatro regiones’, evidencian las largas procesiones y el enorme esfuerzo logístico que implicaba el ritual. Este se utilizaba no solo como acto de devoción religiosa, sino también como herramienta política para «anclar» la presencia del imperio en el sur andino.