Spacesail, una empresa respaldada por el Gobierno de Shanghái, acelera el despliegue de su constelación de satélites Qianfan para ofrecer servicios de banda ancha en órbita baja. Esta acción ha llevado algunos expertos a considerar a esta compañía como una posible rival del sistema Starlink de SpaceX.

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Actualmente, Starlink domina el mercado de Internet satelital con cerca de 7.000 satélites en órbita. Sin embargo, su crecimiento se ha ralentizado en el primer trimestre de este año debido a una caída en las suscripciones, lo que ha generado malestar entre socios y reguladores.

Aprovechando oportunidades

Con una red de unos 200 satélites, Spacesail busca aprovechar justamente aquellos mercados donde SpaceX enfrenta dificultades. Blaine Curcio, fundador de Orbital Gateway Consulting, explicó que la compañía china parece estar apuntando a países «donde Starlink ha enfrentado problemas políticos, regulatorios u otros de mercado».

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A diferencia de Starlink, Qianfan no apunta por ahora al consumidor masivo. Su estrategia se centra en operadores de telecomunicaciones, clientes estatales y empresas de países vinculados a la Iniciativa de la Franja y la Ruta impulsada por China.

La empresa ya ha firmado alianzas con entidades de Malasia, Brasil, Kazajistán y Tailandia. Según el medio especializado Rest of World, la presencia de una alternativa financiada por el Estado chino da a esos gobiernos más margen de negociación frente a Starlink.

Por su parte, Temidayo Oniosun, de la firma Space in Africa, señaló además que en varios países africanos esta nueva opción ha sido bien recibida, después de las quejas por aumentos de precios y caídas en la calidad del servicio de Starlink.

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Spacesail, que ya presta servicios como el rastreo de barcos, prevé contar con unos 1.300 satélites operativos en 2027 y superar los 15.000 para 2030. Además, acaba de abrir una nueva ronda de financiación destinada a construir satélites, desarrollar tecnología, ampliar mercados y cubrir gastos operativos.