El dolor crónico es una condición que aparece cuando una lesión, inflamación o enfermedad mantiene activo el sistema nervioso, provocando molestias que pueden durar más de tres meses y afectar la vida diaria. Los tratamientos actuales no siempre son efectivos, por lo que se buscan nuevas alternativas.

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Un estudio del CONICET, publicado en Frontiers in Pharmacology, analizó el uso de medicamentos ya existentes para la hipertensión arterial como posible estrategia para tratar el dolor persistente. La investigación se centró en cómo estos fármacos pueden actuar sobre mecanismos del sistema nervioso relacionados con el dolor.

Los científicos del Instituto de Histología y Embriología de Mendoza (IHEM) estudiaron dos proteínas neuronales (AT1R y AT2R) que influyen en un canal de potasio llamado TWIK1, clave en la transmisión de señales de dolor. Cuando este canal se altera, las neuronas pueden volverse más sensibles y generar dolor incluso sin estímulos fuertes.

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Los resultados en modelos animales mostraron que bloquear simultáneamente ambos receptores con fármacos antihipertensivos logró restaurar el funcionamiento del canal TWIK1, reducir la inflamación y disminuir comportamientos asociados al dolor, como la sensibilidad al tacto y al frío.

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Este hallazgo sugiere que medicamentos ya aprobados podrían reutilizarse para desarrollar nuevas terapias contra el dolor crónico, especialmente el de origen nervioso, ofreciendo una posible alternativa más rápida y segura para su tratamiento.