Si tu planta de albahaca tiene tallos largos, hojas separadas y poco follaje, probablemente necesita algunos cambios en sus cuidados. La falta de luz, el exceso de calor, el riego irregular y la ausencia de poda pueden hacer que la planta crezca de forma alargada y pierda densidad.
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Uno de los métodos más efectivos para recuperar su forma es podar los tallos largos justo por encima de un nudo, es decir, el punto donde nacen las hojas. Este corte favorece la aparición de nuevos brotes laterales y permite que la planta se vuelva más frondosa.

La poda debe hacerse de manera moderada. No es recomendable retirar más de un tercio de la planta en una sola ocasión, especialmente si ya está debilitada. También es conveniente quitar las flores cuando aparezcan, ya que la floración hace que la planta destine más recursos a producir semillas y puede reducir el desarrollo de nuevas hojas.
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La iluminación también juega un papel fundamental. La albahaca necesita varias horas de sol directo al día, por lo que una planta ubicada en un lugar demasiado sombreado puede desarrollar tallos largos y débiles. Si está en una maceta, trasladarla progresivamente a un espacio más luminoso puede ayudar a mejorar su crecimiento.
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En cuanto al riego, lo ideal es mantener una humedad constante en el sustrato, pero evitando que el agua quede acumulada. El exceso de humedad puede afectar las raíces y favorecer enfermedades.
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Finalmente, la recuperación requiere constancia. Poda, suficiente luz, riego equilibrado y eliminación de flores forman una rutina que puede ayudar a que la albahaca vuelva a producir más hojas y conserve una apariencia compacta durante la temporada.

