Los agricultores de la región del Corn Belt (Cinturón del Maíz) en el Medio Oeste de Estados Unidos advirtieron que atraviesan la crisis financiera más severa desde la década de 1980. El incremento exponencial en los precios del diésel y los fertilizantes, desencadenado por la guerra de la Administración Trump y la entidad sionista contra Irán y las interrupciones en el estrecho de Ormuz, sumado al impacto de las políticas arancelarias, ha dejado a los productores de cereales al borde del colapso económico.
Productores de la región señalan que los costos de los insumos agrícolas se encuentran desequilibrados. Marr Bailey, agricultor de maíz y soja en el este de Nebraska, ejemplificó la situación al recordar que el fertilizante “11-52-0” pasó a cotizarse en 470 dólares la tonelada hace una década a superar los 900 dólares en la actualidad, lo cual dificulta la planificación presupuestaria de las explotaciones.
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Un estudio reciente de la Federación Estadounidense de Oficinas Agrícolas (American Farm Bureau Federation) reveló que los productores de nueve cultivos principales enfrentarán un escenario financiero crítico si no reciben asistencia gubernamental directa. Estimaron un déficit de 31.000 millones de dólares para este año y de 32.000 millones de dólares para 2027.
Además, las proyecciones de la economista Faith Barum señalan pérdidas de 131 dólares por acre (0.4046 hectáreas) este año, las cuales aumentarán a 167 dólares por acre en 2027.
Mientras, el sector registrará margen negativo de 80 dólares por acre este año y 138 dólares el próximo.
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De cumplirse los pronósticos, 2027 marcará el sexto año consecutivo de pérdidas para la mayoría de los cultivos extensivos en la nación norteamericana.
John Hansen, presidente de la Unión de Agricultores de Nebraska, ratificó que el sector no registraba un deterioro de esta magnitud desde la recesión agrícola de los años ochenta.
Factores de presión
El conflicto en Oriente Medio debido a la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán se ha consolidado como el factor de mayor impacto logístico y financiero para el campo estadounidense. La drástica reducción del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz disparó los precios del diésel e interrumpió el flujo global de fertilizantes, un mercado que ya registraba tensiones acumuladas desde 2022 a raíz del conflicto Rusia-Ucrania.
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A las restricciones del mercado energético se suman los efectos de las disputas comerciales impulsadas por el presidente Donald Trump, las cuales han afectado las exportaciones agrícolas tradicionales, en especial las ventas de soja a China.
Asimismo, el profesor de economía agrícola Brad Lubin, de la Universidad de Nebraska-Lincoln, apuntó que los productores deben absorber mayores costos en tasas de interés, mano de obra y maquinaria, a lo que se añaden eventos climáticos extremos como sequías persistentes e intensas precipitaciones.
Impacto en las materias primas y coyuntura politica
El panorama de costos elevados ha comenzado a trasladarse a las cotizaciones de los granos. El precio del maíz estadounidense para entrega entre agosto y diciembre subió 10%, alcanzando los 5,15 dólares por bushel, su nivel más alto desde 2023 (Un bushel equivale a 56 libras de maíz. En el caso de la soja y el trigo, equivale a 60 libras).
Especialistas en la materia advierten que el repunte simultáneo en la soja y el trigo podría generar presiones inflacionarias adicionales en la economía general, manteniéndola por encima del objetivo del 2% fijado por la Reserva Federal.
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La crisis del sector primario irrumpe a menos de tres meses de las elecciones de mitad de mandato en EE.UU. Aunque la Administración estadounidense aprobó en junio una partida de asistencia de emergencia por 11.000 millones de dólares, gremios y representantes de los agricultores sostienen que el paquete resulta insuficiente para cubrir el déficit operativo proyectado para los próximos dos años.
