Las autoridades españolas en la ciudad autónoma de Ceuta despliegan acciones para brindar atención a la población migrante que se encuentra en situación de vulnerabilidad, al tiempo que intentan consolidar el registro oficial de las personas que ingresaron a través de la frontera del Tarajal.

Estimaciones preliminares señalan el paso de miles de ciudadanos, en su mayoría jóvenes de origen marroquí, junto a mujeres, niños y posibles solicitantes de protección internacional que buscan alternativas ante la inestabilidad en la zona.

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Parte de la población migrante evita acudir a los centros de recepción del Ejército instalados para el empadronamiento y la toma de impresiones dactilares, ante el temor a ser procesados bajo mecanismos de devolución directa.

El Ejecutivo español manifestó la intención de aplicar retornos hacia el país de origen para la mayoría de las personas adultas que ingresaron recientemente, lo que incrementa la zozobra entre quienes intentan regularizar su estancia o acceder a medidas de asilo.

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El Gobierno de la ciudad autónoma solicitó una intervención inmediata por parte del Estado central y una mayor colaboración de la Unión Europea para restituir la rutina comunitaria y mitigar la presión sobre los servicios locales.

Dentro de los planteamientos de la Administración ceutí destaca la exigencia de adecuar los marcos de la política migratoria europea para agilizar los procedimientos administrativos, incluyendo esquemas específicos para la gestión y tutela de los menores de edad no acompañados que se encuentran bajo el resguardo de las instituciones locales.

La situación evidencia la urgencia de coordinar respuestas humanitarias estructurales que aborden las causas profundas de la movilidad humana en la cuenca mediterránea.

Mientras se definen los mecanismos de cooperación internacional, organizaciones de la sociedad civil hacen un llamado a garantizar el pleno respeto de los derechos fundamentales y la protección integral de las personas en condición de movilidad.

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Durante las jornadas del 30 y 31 de julio, miles de personas ingresaron de forma no regular a la ciudad autónoma de Ceuta, enclave de soberanía española ubicado en el norte de África que comparte frontera terrestre con Marruecos junto al territorio de Melilla.

Los registros oficiales del Ministerio del Interior de España estiman que el flujo migratorio alcanzó una cifra de entre 72.000 y 80.000 personas. El ingreso multitudinario se desencadenó a partir de la difusión de desinformación en plataformas digitales, donde se afirmaba falsamente que las autoridades no ejecutarían devoluciones a suelo marroquí para quienes lograran cruzar la delimitación fronteriza.

Tras constatarse la invalidez de dicha versión y la vigencia de los protocolos de retorno, la inmensa mayoría de los ciudadanos decidió regresar de manera voluntariaal territorio de Marruecos.

 

Autor: teleSUR: lf- RR