Una investigación realizada en Estados Unidos encontró que cerca del 80% de los adultos jóvenes analizados presentaba algún grado de riesgo relacionado con el síndrome cardiovascular-renal-metabólico (CKM), una condición que conecta problemas del corazón, los riñones y el metabolismo.

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El estudio, publicado en Circulation: Population Health and Outcomes, examinó a 1,283 personas con una edad promedio de 23 años. Los investigadores evaluaron sus arterias carótidas y detectaron señales tempranas de deterioro que normalmente se relacionan con edades mayores.

El daño puede comenzar desde edades tempranas

Los científicos observaron que a medida que aumentaba la etapa del síndrome CKM, también lo hacía el engrosamiento de las paredes de las arterias. Estos cambios pueden aparecer antes de que una persona desarrolle una enfermedad cardiovascular diagnosticada.

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Del total de participantes, solo 20.7% no presentaba factores de riesgo. En cambio, 40.2% tenía exceso de grasa corporal, 36.2% presentaba factores de riesgo metabólico y 2.8% se encontraba en una etapa más avanzada, con enfermedad cardiovascular subclínica o enfermedad renal significativa.

Mala alimentación y poca actividad física, entre los principales factores

El análisis utilizó los llamados “Life’s Essential 8”, ocho elementos relacionados con la salud cardiovascular: alimentación, ejercicio, sueño, exposición a nicotina, peso corporal, glucosa, colesterol y presión arterial.

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Los jóvenes que se encontraban en las primeras etapas del CKM obtuvieron peores resultados, especialmente en alimentación y actividad física.

¿Qué significa para los jóvenes?

Los investigadores señalan que estos resultados cuestionan la idea de que las enfermedades cardiovasculares son exclusivamente un problema de la edad adulta. Detectar los factores de riesgo desde temprano podría permitir cambiar hábitos y frenar la progresión del daño antes de que aparezcan complicaciones graves.

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El estudio tiene limitaciones: sus participantes procedían principalmente de zonas urbanas de Estados Unidos, por lo que los resultados no necesariamente representan a todos los adultos jóvenes. Aun así, los autores consideran que los hallazgos refuerzan la importancia de comenzar la prevención cardiovascular desde edades tempranas.