El hígado cumple funciones esenciales: participa en el procesamiento de las grasas, ayuda a regular sustancias presentes en la sangre y desempeña un papel importante en el metabolismo. Por eso, cuidar este órgano es fundamental.
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El hígado graso puede relacionarse con factores como una alimentación poco saludable, el consumo excesivo de alcohol, el sobrepeso y la falta de actividad física. En algunos casos, si progresa y no se controla, puede provocar inflamación y fibrosis, aumentando el riesgo de cirrosis.

La melisa o toronjil es una planta utilizada tradicionalmente por sus compuestos antioxidantes y antiinflamatorios. Estas propiedades han despertado interés por su posible papel como complemento para el bienestar hepático. Sin embargo, no existen pruebas suficientes para afirmar que la melisa pueda revertir por sí sola el hígado graso o prevenir la cirrosis.
¿Cómo se suele consumir?
Una forma tradicional es preparar una infusión con las hojas secas de melisa y agua caliente, dejándolas reposar durante varios minutos antes de colar la bebida.
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Más que depender de una planta, la protección del hígado requiere hábitos sostenidos: mantener un peso saludable, realizar actividad física, limitar el alcohol y reducir el consumo de alimentos con exceso de azúcares y grasas saturadas.
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Si una persona tiene hígado graso, fibrosis o alguna otra enfermedad hepática, debe consultar con un profesional de la salud antes de utilizar plantas medicinales o suplementos. Estos productos no sustituyen el diagnóstico ni el tratamiento médico.


