Un estudio publicado en Nature encontró una posible relación entre el consumo elevado de azúcares simples durante tratamientos con antibióticos y una mayor pérdida de diversidad de las bacterias intestinales.
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La investigación analizó durante cinco años a 173 pacientes con cáncer de sangre que recibieron trasplantes de células madre. Los investigadores revisaron más de 9.400 comidas y muestras intestinales de los participantes para estudiar cómo la alimentación influía en la microbiota durante la terapia antibiótica.

Los resultados mostraron que un mayor consumo de dulces y otros alimentos ricos en azúcares se asociaba con una reducción más marcada de la diversidad bacteriana. Por cada 100 gramos adicionales de dulces consumidos, la diversidad de la microbiota disminuyó alrededor de un 24%.
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Uno de los cambios más destacados fue el aumento de Enterococcus, una bacteria que normalmente puede formar parte del intestino, pero que puede multiplicarse en exceso cuando existe un desequilibrio y provocar complicaciones en pacientes vulnerables.

Experimentos realizados posteriormente en ratones respaldaron esta posible relación: los animales que recibieron antibióticos junto con una dieta rica en sacarosa presentaron un crecimiento mayor y más prolongado de Enterococcus.
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Sin embargo, los investigadores advierten que los resultados no significan que todas las personas que toman antibióticos deban eliminar el azúcar. La investigación se realizó principalmente en pacientes con cáncer sometidos a tratamientos intensivos, por lo que se necesitan nuevos estudios para determinar si el efecto también ocurre en la población general.
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Los autores consideran que futuras investigaciones deberán evaluar si reducir los azúcares simples durante la terapia antibiótica puede ayudar a proteger la microbiota intestinal.



