Un estudio reciente sumó evidencia a la idea de que una versión «saludable» de la dieta nórdica podría asociarse con una vida más larga. Los autores utilizaron datos de salud de más de 64.000 adultos de mediana edad y mayores en Suecia para comparar de manera estadística intervenciones dietarias.
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El análisis estimó que seguir de manera estricta una dieta nórdica saludable podría reducir el riesgo de morir por cualquier causa durante un período de 24 años. Los resultados fueron publicados en The American Journal of Clinical Nutrition.
Dieta para el frío
La dieta nórdica es un patrón alimentario basado en alimentos tradicionales de Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia. Comparte rasgos con la dieta mediterránea, pero se presenta como una variante adaptada a climas fríos, con comidas mayormente de base vegetal y énfasis en pescados grasos y verduras de raíz.
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En la práctica, este enfoque suele priorizar el aceite de colza por sobre el de oliva, y la avena y el centeno en lugar de trigo y arroz. También tiende a favorecer frutas como peras y manzanas por encima de otras como naranjas y bananas.
Menor riesgo a morir «por cualquier cosa»
El trabajo no fue un ensayo clínico, sino un atajo estadístico para explorar efectos de muy largo plazo sin esperar décadas. En esa comparación, los investigadores contrastaron recomendaciones nutricionales nórdicas con lo que ScienceAlert describe como una dieta nórdica más «tradicional», y no observaron una reducción clara en desenlaces hepáticos graves al comparar la dieta nórdica saludable con las recomendaciones de salud nórdicas de 2023.
En cambio, sí encontraron una diferencia en mortalidad: frente a recomendaciones generales de salud, la dieta nórdica saludable se asoció con un 4 % menos de riesgo de morir «por cualquier causa» en 24 años, es decir, menores probabilidades de sufrir cualquier tipo de fallecimiento sin importar el motivo específico.
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Al detallar resultados por subgrupos, el reporte apunta que los mejores resultados estimados de mortalidad incluyeron una proporción algo mayor de mujeres y de adultos mayores de 65 años con hipertensión y diabetes. En esa misma descripción, las personas que hacían al menos dos horas de ejercicio por semana y las de menor consumo de alcohol aparecieron menos representadas, aunque los autores advierten que estos matices requerirían de verificación en estudios futuros.
Conveniente para el norte de Europa
Los investigadores concluyen el trabajo con un argumento de facilidad y sostenibilidad para el norte de Europa, atribuido a Michael Fridén y coautores en un artículo aparte: «Para las personas que viven en el norte de Europa, como el Reino Unido, esta manera más nórdica de comer puede ser más fácil de seguir que la dieta mediterránea, dado que muchos ingredientes ya se cultivan localmente y son familiares».
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«Además, como se apoya en alimentos cultivados y recogidos cerca del hogar, en lugar de enviados desde lejos, esta forma de comer tiende a respaldar más la producción local. Así, potencialmente podría ser mejor para el clima», añadió.

