Al menos 139 personas, entre ellas 15 niños, han muerto y otras 84 permanecen desaparecidas tras el naufragio de una embarcación en la que viajaban 305 migrantes frente a las costas de Yibuti, según confirmó la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
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El incidente, catalogado por la agencia de Naciones Unidas como uno de los desastres marítimos más mortíferos registrados en el Cuerno de África, ocurrió durante la noche del 8 al 9 de octubre cerca de la localidad de Guhere, al norte del pueblo pesquero de Obock, cuando la nave cubría la ruta marítima con destino a Yemen.
«Esta es una pérdida de vidas devastadora. Nuestros pensamientos están con los sobrevivientes y las familias que han perdido a seres queridos o que siguen sin tener noticias de sus familiares«, declaró Alexandre Coissac, jefe de misión de la OIM en Yibuti.

De las 305 personas a bordo, únicamente 82 lograron sobrevivir, todas ellas de nacionalidad etíope; las autoridades locales de Yibuti mantienen activas las operaciones de búsqueda y rescate en la zona, al tiempo que organizan los entierros de los fallecidos y brindan atención médica inicial a los afectados.
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Por su parte, la OIM ha desplegado asistencia de emergencia en su centro de respuesta a migrantes situado en Obock, donde proporciona atención médica, apoyo psicosocial, alimentos y suministros básicos a 64 de los sobrevivientes.
La travesía entre Yibuti y la península arábiga forma parte del corredor conocido como la ruta oriental, catalogada por los organismos internacionales como una de las vías migratorias más transitadas y peligrosas del mundo.
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Cada año, cientos de miles de migrantes principalmente etíopes y somalíes emprenden este trayecto huyendo de conflictos armados y desastres naturales, o en busca de oportunidades económicas en los países del Golfo Pérsico, en particular Arabia Saudita.
Los migrantes se enfrentan de forma recurrente a condiciones extremas, que van desde largas caminatas bajo temperaturas abrasadoras hasta el hacinamiento en embarcaciones precarias operadas por redes de tráfico de personas en el Mar Rojo y el Golfo de Adén.

