La gobernadora de Alabama (EE.UU.), Kay Ivey, conmutó el 20 de octubre la pena de muerte de Toforest Johnson a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, citando la falta de evidencia directa suficiente para aplicar la pena capital.
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«Cuando se me presentó el caso del señor Johnson, tuve dudas de que no había suficiente evidencia directa para aplicar el castigo más grave, la muerte», afirmó Ivey en un comunicado.

Johnson fue condenado en 1998 por el asesinato del ayudante del ‘sheriff’ William Hardy, ocurrido el 19 de julio de 1995 en un hotel de Birmingham. Varios testigos afirmaron en declaraciones juradas que vieron a Johnson al otro lado de la ciudad durante el incidente, lejos de la escena del crimen.
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La gobernadora aclaró que su decisión «no es una declaración de inocencia, sino un reconocimiento de que las circunstancias de este caso justifican conmutar su sentencia de muerte por cadena perpetua, sin posibilidad de libertad condicional».

La condena de Johnson ha enfrentado décadas de cuestionamientos sobre la conducta de los fiscales y la credibilidad de la testigo clave, Violet Ellison, quien recibió una recompensa de 5.000 dólares del estado de Alabama tras proporcionar información sobre una supuesta llamada telefónica a tres bandas en la que Johnson habría admitido el crimen. Los fiscales no revelaron ese pago al equipo de defensa.
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El caso fue juzgado dos veces, y un jurado recomendó la pena de muerte por 10 votos contra 2. Ty Alper, abogado de Johnson, quien siempre ha sostenido su inocencia, señaló que su cliente «es inocente» y que su equipo legal continuará luchando por anular la condena y conseguir un nuevo juicio.
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Es la tercera conmutación de una pena de muerte que realiza Ivey durante su mandato, en el que ha supervisado 27 ejecuciones, el mayor número de cualquier gobernador de Alabama desde que se reintrodujo la pena capital en 1983.


