Arqueólogos han descubierto en Pompeya un armario que permanecía cerrado desde la erupción del monte Vesubio en el año 79 d. C. Los restos se encontraron en lo que se conoce como la casa de Cornelio Máximo, en la Via dell’Abbondanza, una de las calles principales de la ciudad, informa el museo local.
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Gracias a los fragmentos hallados, los investigadores pudieron reconstruir el mueble y su contenido.

Entre los objetos identificados se encontraron unas pinzas, un paleta para mezclar cosméticos, un frasco de perfume de cristal y un incensario. El armario también contenía una lámpara de bronce, utensilios de cocina y pesas de plomo, lo que indica que el propietario u otros residentes podrían haber estado involucrados en el comercio.
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El hallazgo más personal fue un collar compuesto por al menos 24 pequeños colgantes hechos de vidrio, hueso, loza y cristal de roca. Representan deidades, incluido Mercurio, así como manos, pies, racimos de uvas y piñas. Se trata de los llamados ‘crepundia’, amuletos que se colocaban a los niños en la antigua Roma para protegerlos de los males de este mundo. Posteriormente, muchos adultos conservaron estas joyas como recuerdo de su infancia.

También se encontraron 38 monedas de bronce en una pequeña cesta de mimbre dentro del armario.
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Los científicos especulan que los dueños de la casa abandonaron el lugar apresuradamente durante la catástrofe, sin tener tiempo de tomar su dinero y sus pertenencias más preciadas.

Las excavaciones también permitieron descubrir los restos de dos ratones que se encontraban dentro de una antigua ánfora.
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Según Gabriel Zuchtriegel, director del Parque Arqueológico de Pompeya, el hallazgo contribuye así a la «reconstrucción de las prácticas cotidianas y las formas de relación entre los individuos y los bienes materiales» en aquella época, al tiempo que mantiene abiertas las preguntas sobre la función específica de algunos objetos y las circunstancias que llevaron a su abandono.


