Un estudio científico advierte que el aumento de la acidez del océano provocado por el cambio climático podría afectar gravemente a los calamares, reduciendo el tamaño de su cerebro y alterando habilidades esenciales como la caza.

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La investigación, realizada por científicos de la Universidad de Acadia en Canadá, analizó ejemplares de la especie Sepioteuthis lessoniana expuestos durante 90 días a dos condiciones diferentes de agua: una similar al océano actual y otra con niveles de acidez proyectados para el año 2100 si continúan aumentando las emisiones de dióxido de carbono.

Los resultados fueron preocupantes: los calamares que vivieron en aguas más ácidas presentaron cerebros hasta un 49% más pequeños en comparación con los del grupo de control. Las zonas más afectadas fueron los lóbulos y tractos ópticos, regiones fundamentales para procesar la información visual.

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El impacto no se limitó a cambios físicos. Los investigadores observaron que los animales expuestos a mayor acidificación tuvieron dificultades para cazar, con una reducción significativa en comportamientos relacionados con la búsqueda y captura de alimento.

Los científicos explican que la acidificación ocurre cuando el océano absorbe grandes cantidades de dióxido de carbono de la atmósfera, modificando su composición química. Aunque ya se conocían sus efectos sobre especies como corales y moluscos, este estudio revela posibles consecuencias sobre el sistema nervioso de los cefalópodos, considerados entre los invertebrados más inteligentes del planeta.

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Los expertos aún investigan por qué se produce la reducción cerebral, aunque plantean que podría estar relacionada con un mayor gasto energético del organismo o daños celulares causados por el estrés ambiental.

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Los investigadores continuarán estudiando cómo estos cambios afectan el desarrollo de los calamares a largo plazo. Los resultados plantean nuevas preocupaciones sobre el impacto del cambio climático en especies marinas clave y en el equilibrio de los ecosistemas oceánicos.