Blanquear los dientes tiende a ser un gran deseo personal para muchos, a fin de mejorar la estética de la sonrisa y transmitir una imagen más atractiva. Sin embargo, la misma “ansiedad” por lograrlo puede llevarte a cometer errores que arruinan el proceso, lo revierten e incluso dañan la dentadura.

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En Estados Unidos, las personas suelen usar desde tiras blanqueadoras hasta remedios caseros virales, sin acudir al dentista, lo que termina causando el efecto contrario: sensibilidad, desgaste del esmalte y manchas más visibles. Así que regla número uno: dile NO a los métodos no comprobados.

La doctora Fatima Khan, dentista pediátrica en Florida y cofundadora de Riven Oral Care, indicó los errores frecuentes y explicó por qué algunos hábitos terminan dañando la salud bucal.

4 errores al blanquear tus dientes

1. Usar productos blanqueadores en exceso

Pensar que mientras más veces se use un producto blanqueador, mejores serán los resultados, es un grave error. Los dentistas advierten que abusar de estos tratamientos puede provocar daños importantes en el esmalte.

El esmalte es la capa protectora externa del diente, y cuando se desgasta, las capas internas quedan más expuestas y aparece sensibilidad al frío, al calor o a ciertos alimentos.

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“Hay que tener cuidado con los abrasivos suaves que suelen encontrarse en las pastas dentales blanqueadoras, como el carbón activado, el bicarbonato de sodio, la sílice, el fosfato dicálcico y el carbonato de calcio. Si bien eliminan las manchas externas, pueden ser agresivos con el esmalte y provocar su desgaste”, explicó Khan.

2. Buscar resultados rápidos con remedios caseros

Las redes sociales están llenas de fórmulas “milagrosas” para blanquear los dientes en pocos minutos, pero los dentistas alertan sobre el riesgo de estas prácticas.

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“Mucha gente probó una moda que consistía en mezclar bicarbonato de sodio con agua oxigenada y usar un protector bucal hervido para mantenerlo todo en su sitio”, explicó Khan en una nota para Newsweek“El problema es que el bicarbonato de sodio puede ser bastante abrasivo si se usa con demasiada frecuencia o en altas concentraciones, y puede dañar el esmalte dental”, señaló.

“Además, ese protector bucal podría no ajustarse perfectamente a la boca, por lo que el agua oxigenada podría filtrarse e irritar las encías o incluso quemarlas”, agregó la experta.

3. Cepillarse en el momento equivocado

Otro error frecuente ocurre justo después del tratamiento blanqueador: cepillarse inmediatamente después ayuda a potenciar el efecto, pero puede terminar debilitando aún más el esmalte.

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Los productos blanqueadores suelen volver temporalmente más porosa la superficie dental. En ese estado, los dientes quedan más vulnerables a la abrasión y a ciertos químicos.

En este sentido, la recomendación es esperar un tiempo prudente antes de cepillarse tras un blanqueamiento y evitar ingredientes ácidos o agresivos.

4. Consumir alimentos que manchan los dientes

El cuarto error puede arruinar rápidamente cualquier avance conseguido. Después de un blanqueamiento, el esmalte queda más receptivo a absorber pigmentos. Por eso, tomar café, vino tinto, té oscuro o consumir frutos rojos inmediatamente después puede volver a manchar los dientes.

Fatima Khan también alertó sobre una tendencia viral relacionada con la cúrcuma, que invita a literalmente cepillarse los dientes con esta especia.

“La cúrcuma es de un color amarillo bastante oscuro y puede ser difícil de eliminar por completo con el cepillado. He visto cómo mancha los dientes y los empastes de algunos de mis pacientes porque no se enjuagaron la boca ni se cepillaron bien después de usarla”, advirtió Khan.

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El consejo en este caso es evitar alimentos y bebidas con pigmentos fuertes durante al menos las primeras 24 a 48 horas después del tratamiento.

Los dentistas coinciden en que un blanqueamiento dental seguro requiere constancia, supervisión y hábitos adecuados. El objetivo no es lograr dientes totalmente blancos de inmediato, sino aclararlos sin comprometer la salud bucal.